Hola! Soy Sarah Viguer Cebriá, artista franco-española trabajando entre Marsella y Valencia. Antes de desarrollar mi propia práctica como escultora textil, estuve investigando materiales desde materias primas de cercanía para el estudio Jean Nouvel, Maison Martin Margiela, Repetto y La Fabrique Nomade (Paris), pero sobre todo con varias comunidades de artesanas en Hanoï, Ouagadougou, Antananarivo, las Alpujarras o pueblos de la zona de los volcanes en el centro de Francia con diversas artesanías como la cestería, reciclado de aluminio, bronce fundido, tejeduría, cerámica y vidrio soplado. Con el proyecto Chufa Proceso recuperé residuos agrícolas de la huerta valenciana para generar nuevas texturas, hilos, cueros vegetales y papeles rizomáticos.

Me formé entre la Escuela de Arte Textil Duperré, Bellas Artes Paris y la Universidad Autónoma de Barcelona pero empecé verdaderamente a tejer con Evelyne Ouedraogo en la residencia franco-burkinabesa Hors Pistes Project con tiras de goma. A la vez que seguía mi aprendizaje con otras mujeres como Sylvie Boyer, Martine Ormaechea del centro Lainamac o Leslie Huor en la Escuela de Arte Olivier de Serres, desarrollé una goma ecológica a partir de aceites reciclados y savias de hevea para seguir creando mis esculturas «anteformas», como con mi serie de Gambusinos que estuve tejiendo durante mi residencia en la Casa Velázquez en Madrid con una beca del Mobilier National y la Sociedad de derechos de autor en las artes visuales.

Establecí mi taller en Marsella, primero en Coco Velten, después en La Cité de las Artes del Convento Levat y ahora a unos pasos en una casa propia, en uno de los barrios mas cosmopolitas que se llama Belle de Mai. Siempre me sentí en casa aquí, porque Marsella es una ciudad de acogida, no te mira los orígenes, no te pide pureza identitaria, es todo al revés. Últimamente la mirada diaspórica, a la vez mirada de dentro y de fuera, me interesa como fuerza mitopoética para pensar y habitar un lugar, y como herramienta de exploración narrativa de identificación.

Mis últimas colaboraciones cuentan con los talleres de tinte vegetal Couleur Garance en la región de Luberon, la técnica japonesa de plisado tradicional de mi amiga Harumi Sugiura con quien estuve compartiendo taller un tiempo, la hilandería Terrade y el Ballet Nacional de Marsella con la Horde.

Desde hace poco soy parte de los artistas de la Galería Vangar en Ruzafa. Mis últimas exposiciones incluyen A media Lumbre en el Ivam en colaboracion con Casal Solleric, Es Baluard, CDAN, y Museu Terra, Enter Art Fair en Copenhague, Aquí & Ahora en el Instituto Cervantes de Paris, Los Hilos de Mañana en el Museo de arte Textil de Sao Paolo y Artorama en Marsella. Algunas de mis piezas también son parte des las colecciones permanentes del Museo de las Artes Decorativas de Paris y del Cid Grand Hornu de Bruselas.

Actualmente trabajo sobre mi primera exposición personal como parte del evento Abierto Valencia para la Galería Vangar, intentando contar mi relación fantasmagórica con mi tierra desde la mirada que podía tener siendo niña. Para crear mis piezas estoy entrelazando artesanías valencianas y marsellesas colaborando con los talleres Cerámicas Palanca, La Compañía valenciana de la seda, el taller de soldadura de metales La confiserie, con las bordadoras de La Medina y los hornos de cerámica Les Cousins en Aubagne. Podéis ver mi trabajo en mi Instagram @sarahviguercebria

Una canción:

Dos Gardenias de Antonio Machín es una canción que consigue detener el tiempo, me recuerda a mi padre, a nuestros domingos por la mañana cuando despertaba toda la casa con grandes estándar de música cubana.

Una película:

El documental Les rivières de Maï Hua es una investigación cinematográfica sobre su propio linaje de mujeres. Ella es francesa de origen vietnamita y madre divorciada de dos hijos. Con su madre traen a su abuela moribunda de vuelta a Francia. A la vez que su abuela se recupera milagrosamente, un pasado sin resolver resurge: Mai se convierte en la heredera de una historia familiar compleja y dolorosa que no quiere transmitir a su hija y se adentra en una historia familiar muy íntima.

Un montaje escénico:

The last Supper del colectivo MEXA fue una experiencia increíble. MEXA nace en el contexto de los albergues en Brasil, reúne a artistas de diversos orígenes y luchas LGBTIQ+. En esta obra un grupo de personas se reúne alrededor de una mesa para una última comida. Uno de ellos anuncia que el grupo pronto se disolverá. Inspirado en la Última Cena, el colectivo MEXA invita a un banquete-performance que cuestiona la memoria de los desaparecidos y la necesidad de contar sus historias. En una comida política, festiva e irreverente, en la intersección del arte escénico, la celebración queer y el ritual colectivo.

Una exposición:

La retrospectiva de Olga de Amaral figura clave del arte colombiano y del arte fibra, en la Fundación Cartier para el Arte Contemporáneo. Desde 1960, Olga de Amaral ha traspasado los límites del medio textil, experimentando extensamente con materiales (lino, algodón, crin, yeso, pan de oro y paladio) y técnicas: teje, anuda, trenza y entrelaza hilos para crear inmensas obras tridimensionales. Su última serie Brumas, muestra tejidos tridimensionales y ligeros, que revelan patrones geométricos pintados directamente sobre los hilos de algodón. Los espacios expositivos fueron diseñados por la arquitecta franco-libanesa Lina Ghotmeh, creó un paisaje de pizarra que conecta el interior, el exterior y las obras, como si se encontraran en un paisaje mineral y rocoso.

Un libro:

En su libro La sabiduría de las lianas, Dénètem Touam Bona ofrece una reflexión poética y filosófica sobre el movimiento de la liana, que considera un símbolo de oposición a la colonización, pero también de solidaridad y protección. Retrata la sabiduría subversiva de las luchas «indígenas» contra la mercantilización total de la vida. La liana se refiere en particular a las sociedades de trabajo de Guadalupe y Martinica, donde, al forjar conexiones, se pueden llevar a cabo actos que van desde el sabotaje hasta la desaceleración, incluyendo la insurrección y la huida colectiva. Nos dice «en la espiritualidad negra existe una vía de escape, ya que la respiración define el espíritu.»

Una serie:

Atlanta de Donald Glover es una auténtica rareza. Aparece menos como una ciudad que la encarnación abstracta de una realidad histórica particular: un lugar sureño antiguamente esclavista, cuya geografía sólo se revela brevemente a lo largo de los episodios. El autor ofrece una reflexión sutil, compleja e incisiva sobre lo que significa ser negro en Estados Unidos, reivindicando lo bizarro y el humor satírico como modo de expresión, creando una narrativa libre de las restricciones convencionales.

Un podcast:

El trabajo de mi amiga Adèle Salmon Fragmentos de Argelia es un podcast de Paradiso Media que te sumerge en los aspectos poco conocidos de nuestra historia colectiva rascando la capa de la historia oficial para revelar sus sombras. En Francia, la guerra de Argelia sigue siendo un capítulo tabú de su historia. Sesenta años después de los Acuerdos de Évian, todo permanece doloroso. Cuando se habla de esta guerra no se sabe nunca si se trata de los siete años y medio de conflicto entre 1954 y 1962, de los enfrentamientos entre el ejército francés y el Frente de Liberación Nacional, o de los 130 años de colonización francesa que los precedieron. Con Fragmentos de Argelia, Adèle quiso dar voz a cómo este conflicto descolonial aún moldea la vida de sus descendientes hoy.

¿Quién te gustaría que te hiciera un retrato?

Sería un retrato por el pintor Bilal Hamdad. Lo conocí en la Casa Velásquez en Madrid durante una residencia textil. Me encantó su manera de reinterpretar la pintura clásica a través de escenas de la vida cotidiana parisina. Una tarde posé para él, y disfruté de esa experiencia.

Una comida:

Un phở en alguna calle del barrio universitario de Hanoï Hai Bà Trưng, antes de ir a trabajar con mi amiga Amandine David.

Un bar de València:

Algo senzillito para desayunar con mis primas y mis tías, avenida Blasco Ibáñez, porque está todo de cine (las chupadedos están increíbles, las tortillas de concurso y los zumos muy generosos), no intentan venderte ningún concepto fancy, no gentrifican el barrio sino que son el Barrio mismo.

Una calle de València:

La calle Escalante o la de la Reina en el Cabanyal, hasta llegar a la librería la Batisfera y buscar algún libro de arte de segunda mano.

Un lugar de València que ya no exista:

Sin duda la alquería de mis yayos en Tendetes. Sólo permanece la puerta que fue desplazada en una rotonda, cerca del barrio de Benicalap. El Arco de la Torreta en realidad es lo que queda del portal de entrada de la masía próxima a un importante molino harinero que se hallaba en este barrio. También es uno de los pocos vestigios morunos conservados en Valencia.

¿Con quién te tomarías un vermut?

Me encantaría con Ana Maria Maia, curadora de la última exposición sobre el trabajo de Lygia Clarck en la Pinacoteca de Sao Paulo, para hablar de arte y pedagogía. También me lo tomaría con el colectivo Pluto y las programadoras culturales feministas del festival Parallèle para hablarles de un proyecto entre performance y escultura textil que me gustaría desarrollar con ambas estructuras.