Valencia se tiñe de negro

Que Valencia huele a género negro es algo que se respira en los informativos, en algunas calles e, incluso, aunque parezca extraño, en su modo hedonista de afrontar la existencia. Desde hace tres años, también en un certamen bautizado como Valencia Negra. Once días ( del 7 al 17 de mayo) en los que el crimen campa a sus anchas bajo la atenta mirada de unos cuantos escritores y especialistas en la materia. Encuentros con autores, mesas redondas, música en directo, talleres, conferencias, películas, teatro, series, exposiciones, premios, club de lectura, firma de ejemplares, … es tal el aluvión de actividades programadas, que lo mejor es visitar su web para no perderse detalle alguno.

Bernardo Carrión, Jordi Llobregat, Santiago Álvarez.

Bernardo Carrión, Jordi Llobregat, Santiago Álvarez.

Para ir calentando coartadas de cara a los asesinatos sin resolver que se nos vienen encima, hemos pedido a tres de los organizadores (Bernardo Carrión, Jordi Llobregat y Santiago Álvarez) que imaginaran el argumento de una novela negra que tuviera como escenarios diversos lugares de Valencia y que, además, escogieran al escritor que les gustaría que convirtiera aquella idea en un libro. Empieza el recorrido, no sin antes avisar que después de su lectura ya no volveréis a ver la ciudad con los mismos ojos. Cualquier parecido con la realidad … se queda corto.


Bernardo Carrión para Cormac McCarthy.

Foto: Verlanga.

Foto: Verlanga.

Piotr es un inmigrante búlgaro que acaba de llegar a España, antiguo delincuente en su país. Conoce a un compatriota, Igor, que lleva un año en España. Traban amistad y éste le ofrece un camastro en su chabola, situada cerca de las vías del tren, bajo el Scalextric que une Peris y Valero con la avenida de Giorgeta. El recién llegado apenas encuentra trabajos esporádicos durante sus primeras semanas de estancia en Valencia.

Foto: Miguel Ángel Puerta.

Foto: Miguel Ángel Puerta.

Igor tiene los papeles en regla, pero Piotr está indocumentado: al ser buscado en Bulgaria por delitos de sangre no pudo solicitar un visado de turista y vino sin papeles. Un día, Igor va a una visita a la Oficina de Extranjería del polígono industrial Vara de Quart para renovar su permiso de residencia. Un hombre vestido con traje y corbata le ofrece cien mil euros y un sueldo mensual a cambio de firmar unos papeles en una notaría. Igor no quiere problemas, pero aún así, coge la tarjeta que le tiende el desconocido.

De vuelta a la chabola, Igor explica a Piotr el encuentro con el tipo de la corbata, aunque le dice que no le llamará, no le interesa su oferta. Piotr no tarda mucho en imaginar un plan para aprovechar la ocasión que rechaza su amigo. Esa misma noche, mientras Igor duerme, le golpea en la cabeza con una barra de hierro y lo mata. Lo traslada hasta las vías del tren, donde lo arroja poco antes del paso de un tren de mercancías. Piotr adopta la personalidad de Igor y firma el contrato con el misterioso hombre de la corbata. Se convierte en testaferro de una sociedad creada por el consejero de Sanidad de la Generalitat Valenciana para desviar fondos.

Foto: Miguel Ángel Puerta.

Foto: Miguel Ángel Puerta.

Un inspector de Homicidios se empeña en no creer la hipótesis del atropello fortuito y su investigación le lleva a desentrañar al grupo corrupto, que se ha enriquecido ilegalmente mediante la firma de contratos con empresas farmacéuticas para abastecer a los hospitales públicos. El desenlace sucede en el Club de Tenis Valencia, donde ocurre un tiroteo.


Jordi Llobregat para Peter May.

Foto: Miguel Ángel Puerta.

Foto: Miguel Ángel Puerta.

Valencia, febrero de 1909.

Horas antes de la velada en homenaje a Darwin en la Facultad de Medicina de Valencia, aparece crucificado en el paraninfo de la facultad, el catedrático de Anatomía Eduard Casanova, uno de los más eminentes médicos de Valencia y que forma parte del grupo de organizadores del evento. Su cadáver desnudo ha sido marcado con un bisturí. Una frase perteneciente al manuscrito evolucionista El Origen del Hombre recorre su torso.

Foto: Miguel Ángel Puerta.

Foto: Miguel Ángel Puerta.

La primera sospecha recae en la oposición conservadora de la ciudad que, escandalizada por las teorías evolucionistas, quiere oponerse a la celebración del acto, sin embargo, pronto es evidente que no es así, cuando aparece un nuevo cadáver: Bernat Fenoll, joven profesor de la universidad y miembro del grupo organizador, es encontrado también desnudo y con el cuerpo marcado igual que su compañero. Ha sido ahogado en la fosa donde se almacenan los restos líquidos de la sala de disección donde se practican los estudios forenses.

Miguel de Unamuno, que se encuentra en la ciudad para participar como conferenciante en el acto de homenaje a Darwin, se ve abocado a investigar los asesinatos cuando recibe un misterioso mensaje del asesino. Las tensiones en Cataluña que desembocaran en la Semana Trágica, los rumores de guerra en el Rif y la cercana celebración de la Exposición Regional en la ciudad es el ambiente en que se mueve la investigación del profesor Unamuno. Una carrera contrarreloj. Cada segundo que pasa un nuevo asesinato puede producirse.


Santiago Álvarez para John Connolly.

Foto: Miguel Ángel Puerta.

Foto: Miguel Ángel Puerta.

La casa del médico, de la Avenida del Puerto, 24, que está en venta ahora por 1,5 millones de euros, era propiedad del antiguo cirujano de la plaza de toros de Valencia.

Foto: Eva M. Rosúa.

Foto: Eva M. Rosúa.

En la posguerra española, en una corrida de toros, de infortunado desenlace, la emergente figura del momento está a punto de morir debido a una cornada por un descuido de su cuadrilla. La presión de la prensa es tan grande que el torero es trasladado a la casa del médico para dedicarle el 100% de su tiempo.

Foto: Miguel Ángel Puerta.

Foto: Miguel Ángel Puerta.

Finalmente muere. El médico trata de ocultar la noticia y mantiene al muerto en su sótano pero descubre algo terrible: alguien sale de su casa cada noche, y las últimas noches han descubierto a miembros de la cuadrilla desafortunada… muertos por un estoque. Pero el cuerpo frío del torero continúa en el sótano… El médico contrata a alguien para que lo investigue.

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