Diseño

Rafael Armero, 4 años al frente de la ADCV en 4 preguntas

Rafael Armero. Foto: Sergio Arias.

Rafael Armero fue, hasta el pasado mes de febrero, el presidente de la ADCV (Asociación de Diseñadores de la Comunitat Valenciana). Ángel Martínez toma el relevo, con la candidatura de València como Capital Mundial del Diseño en 2022 en el horizonte.

Armero cumple este 2019 veinte años como profesional del diseño. Durante su trayectoria “se ha especializado en la creación de contenidos para proyectos singulares y diseño de experiencias de marca, así como en Pensamiento Creativo. También es Formador y Divulgador de Creatividad Emocional. Ha trabajado en campos tan diversos como el sector farmacéutico, telecomunicaciones, gran consumo, administración pública, organizaciones sin ánimo de lucro, restauración, hasta proyectos más especiales de emprendedores y startups”.

Cuatro años al frente del colectivo diseñil da para mucho. Le hacemos cuatro preguntas para intentar resumirlo lo mejor posible.

¿Qué balance harías de tus cuatro años como Presidente de la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana?

Bueno, haciendo un ejercicio de repasar rápidamente esta etapa, como presidente de la ADCV, podría decir que el balance es muy positivo, sobre todo si tomamos como referencia los años tan peculiares por los que ha pasado el colectivo.

No sé si por casualidad, o por atracción, hemos tenido la oportunidad de abrir muchas puertas y trabajar en escenarios para los que no estábamos preparados, y aun así, los hemos ido salvando de la mejor manera posible. Nos tocó iniciar los diálogos con la administración, en primer lugar, con los partidos que pretendían hacer el cambio en esas famosa elecciones del relevo político. Después, mantener el pulso y el diálogo con los que finalmente se quedaron al frente de la administración, para no perder el posicionamiento que habíamos iniciado. Y si no fuera suficiente, por ese afán de seguir creciendo, nos metimos en asumir funciones de promoción, puede que alejadas de la misión de un colectivo tan particular como el nuestro, pero necesarias al no contar con un centro de diseño o institución similar, que fuese marcando la estrategia y orientación del gremio.

Entre todo esto, y otras muchas peripecias con las que hemos tenido que lidiar, creo que queda patente la nueva situación y el buen estado de salud con el que contamos en la actualidad, sobre todo las ganas de hacer, dentro y fura de la asociación, algo que también queda demostrado con la cantidad de proyectos emergentes e iniciativas que están surgiendo en torno al mundo del diseño.

En definitiva, ha sido una época de muchos quehaceres, muchas alegrías y otras no tanto, pero a su vez, de tener la oportunidad de aprender tantas cosas, que de otro modo no hubiera sido posible.

Rafael Armero. Foto: Sergio Arias.

¿Algún logro o reconocimiento del que estés especialmente orgulloso de que se haya producido durante tu presidencia? ¿Alguna asignatura pendiente? 

Pues no soy una persona que piense en logros, reconocimientos y cosas así, a mi me gusta más hablar de acciones y hechos, los cuales para algunas personas habrán sido muy positivas y para otras no tanto. Lo que sí que tengo claro, como apuntaba en la pregunta anterior, es que el balance de las acciones se ha inclinado para bien.

En este escenario, podría enumerar una cantidad significativa de hitos, todos de importancia para mí, pero me quedo con hacer un repaso a tres grandes áreas de actuación, en las que tengo la certeza de haber conseguido algún cambio en positivo: En primer lugar, la labor que hemos ido haciendo de reevangelización de la profesión, lo que ha supuesto un cambio en la imagen de nuestro entorno. No se si recordaremos cual era la imagen de la ciudad en términos de comunicación hace cuatro o cinco años, por ejemplo, y como está ahora. En segundo lugar, y puede que, también relacionado con un trabajo cercano con las administraciones, hemos conseguido llevar el diseño a niveles insospechados en el ámbito de la política, recolocándolo en ese punto estratégico del que tanto nos gusta hablar. En esta escena, no solo nos hemos movido entre despachos, sino que hemos puesto un pie en el Palacio de las Cortes nacionales, pasando por presentar nuestro potencial y talento como territorio innovador en Bruselas, en el marco del parlamento europeo, hasta cerrar el ciclo de intervenciones en nuestro territorio, abriendo las puertas de las Cortes Valencianas a un acto sobre diseño, en el que hemos podido sentar en el mismo entorno de debate a profesionales del sector, centros formativos, empresa y por supuesto a representantes de cada uno de los partidos políticos del panorama valenciano. En tercer lugar y casi más importante, hemos logrado crear esos puentes tan deseados con el mundo de la empresa y la innovación, formando lazos y alianzas que hasta el momentos eran pura fantasía para nuestro sector, llegando a traspasar las páginas de cultura, en las que nos hemos desenvuelto siempre con cierta soltura, para irrumpir con presencia y firmeza el las de empresa y economía.

Y en este último ámbito, es dónde podría decirte algo de lo que estoy orgulloso de arrancar como presidente y disfrutar ahora como diseñador. Es el famoso informe que gracias al apoyo de la AVI (Agencia Valenciana de la Innovación), hemos logrado sacar a la luz, el cual supone ese primer paso para darle nombre al sector diseño, en el mismo idioma que en el sector empresarial, con número, y que pone de manifiesto la gran salud de un sector tan innovador en su esencia, como es el del diseño.

Para terminar de responder, tengo que decir que sí, por supuesto que han quedado muchas cosas por hacer. Ha sido un camino muy intenso, y atender a todos los frentes se hace prácticamente inviable. Para mí, en lo particular, y es algo que ya está trabajando la nueva dirección de la ejecutiva de la ADCV, sería importante mejorar los canales de comunicación para hacernos eco a tiempo real, de todas las acciones e intervenciones del colectivo, así como mejorar la captación de la opinión y necesidades de las diferentes audiencias.

Rafael Armero. Foto: Sergio Arias.

¿Cómo ves el panorama del diseño en València y en qué aspectos crees que se debería seguir trabajando para mejorar?

Veo el panorama con mucha esperanza. Como te comentaba se ha llegado lejos, algo que tenemos que mantener, y puede que ahora venga la prueba de fuego, ya que con el nuevo panorama político que está por venir, debemos reforzar ese buen estado de posicionamiento.
Esto es algo que no me preocupa, ya que, en términos de talento, de buen hacer y de profesionalidad, contamos con un potencial que sabe cual es su hueco y no lo vamos a dejar escapar. He podido comprobar, durante estos cuatro años, el buen estado del ADN de nuestra sociedad creativa, y no tengo la menor duda que vamos a estar ahí, dándolo todo, para que el diseño no vuelva a caer en el olvido.

De todos modos, y esto lo lanzo para quien corresponda, una cosa en la que no nos podemos relajar es en la de ser un colectivo abierto a otros sectores, y en especial al mundo empresarial. Los y las diseñadoras nos tenemos que poner las pilas en eso de pensar que también somos un sector económico, amén de nuestro carácter cultural, y que como ya demuestra el informe al que hacia alusión antes, somos un colectivo formado en un porcentaje muy alto por empresas, algo de lo que tenemos que tomar verdadera conciencia.

¿Qué te parece la candidatura de València a Capital Mundial del Diseño en 2022?

Desde mi punto de vista, esto de la candidatura es un movimiento muy potente, que puede reforzar todo el esfuerzo que hemos ido realizando durante los últimos años para reposicionar y visibilizar el diseño valenciano y lo que le rodea, y no solo en la Comunitat o en el territorio nacional, sino más allá de nuestras fronteras.

Por supuesto, también es una oportunidad para terminar de estrechar los lazos que se han ido formando entre las administraciones, el sector económico y nuestro colectivo. En este sentido, es impresionante ver como, durante el proceso para la presentación de la candidatura, se han ido sumando diferentes agentes, colectivos empresariales e incluso agentes de la ciudadanía, los cuales han manifestado su afinidad con el proyecto. Supongo que habrá algún sector critico con esto, algo que puede ser hasta comprensible, pero te puedo asegurar, que nunca había imaginado que el diseño podría movilizar a tantas personas, tan distintas, para pelear por el mismo deseo, y menos aún que hubiese un consenso tan firme y sólido… Si alguien me hubiese dicho hace unos años, que el diseño y en concreto esta candidatura iba a poner de acuerdo con todos los partidos políticos, ya te digo que no lo habría creído ni un segundo.

Aunque ahora te estoy dando mi opinión, también quiero insistir en un asunto que intuyo compartimos todas las personas que estamos trabajando o implicadas de alguna manera en el proyecto, y es la idea de llevar esta acción como un proceso de cambio en sí mismo, más allá de estar buscando el resultado final, que por supuesto es el que será.

Y desde este prisma estamos intentando vivir el diseño de esta experiencia, con un planteamiento de apertura, de participación, de actitud positiva y proactividad, siempre con esa intención de ir modelando un cambio real, dese el minuto cero de la puesta en marcha del proyecto.
Así que volviendo a la pregunta… ¿Qué me parece? Pues me parece que tengo una suerte impresionante poder vivir y compartir este proyecto y, sobro todo, hacerlo con personas tan implicadas como las que están alrededor de este propósito.