Conversaciones Música

Las versiones aperitiver de Pablo Maronda

maronda
Foto: Javier Díez.

Uno de los objetivos cuando creamos el Aperitiver, además de que los frescales que hacen esta revista pisaran la calle, fue que los conciertos que programáramos tuvieran un algo que los hiciera especial. O bien porque se tratara de músicos que no se prodigan, por la propia propuesta, porque presentarán canciones inéditas o por el contenido del directo. El de Pablo Maronda pertenece a este último grupo. Maronda tiene canciones como soles (las mejores letras de desamor que uno puede escuchar hoy en día son suyas), pero cualquiera que haya visto a Pablo en un escenario se habrá percatado de la habilidad que tiene para hacer versiones. Y aquí se nos encendió la bombilla. ¿Y todo un concierto de covers? Pablo cogió el guante y así por el Tulsa irán desfilando canciones de The Byrds, Gram Parsons, Sixto Rodríguez, …y para qué engañarnos, esperemos que también alguna suya. No lo olviden, este sábado, 19 de octubre, a las 20’00h y por sólo 3 euros con cerveza o refresco.

¿En qué situación musical se encuentra Maronda? ¿Ya estáis componiendo canciones para un tercer disco?
En muy buena forma: ya estoy seleccionando la veintena de canciones con las que partiremos para el tercero, a grabar en diciembre, de las que escogeremos unas once o así, y componiendo otras más para un cuarto o quinto disco. Últimamente mis filias tiran hacia la Neopsicodelia americana y británica, con componentes líricos muy de aquí. Imaginando cómo sonaría una banda que hubiera partido del legado 60’s o 70’s nacional y hubiese atravesado los 80 y los 90 con un sonido claro y avanzado lleno de referentes contemporáneos. No sé. Igual luego me sale otra cosa. También hay que tener en cuenta que con Marc he de encontrar un punto común cuando nos ponemos con el material que traigo escrito de casa, y eso es impredecible. En cuanto a la banda, acabamos de incorporar a Paco Beneyto a la guitarra y a Alfonso Luna (Tachenko) a la batería. Ambos han tomado partido de una manera u otra en el grupo, y tocaba afianzar el sonido de una manera más sólida. Así que aquí estamos.

¿Qué balance haces de los dos primeros discos?
El segundo me gusta más en cuanto a producción, diseño, canciones. Supongo que teníamos todo más claro y estábamos más compenetrados; también son más cercanas a mi manera de componer, grabar y producir. El primero tiene canciones flipantes, pero se nos fue un poco la mano con la extensión y tengo la sensación de que es una especie de cajón desastre en términos conceptuales.

Tu Aperitiver estará protagonizado por versiones, ¿a qué artistas recrearas?
Syd Barrett, Señor Chinarro, Los Íberos, Nuevos Horizontes, Inma & Joss, Serge Gainsbourg…

Tus versiones se caracterizan porque no te limitas a reproducir la canción, sino que aportas tu estilo personal y, sobre todo, haces una cuidada adaptación de la letra? ¿Supone casi el mismo esfuerzo que crear una canción nueva?
Si, aunque bueno, no lo hago con todas. Es cierto que he adaptado Brass Buttons de Gram Parsons o Fifth Dimension de los Byrds, llevándolas muy a mi rollo. En la primera cambié un montón de expresiones que en castellano sonaban forzadas, como “bottle of blues” y cosas así. La otra prácticamente es un calco de la traducción. Me salió del tirón. Hay otras que han quedado abandonadas, como “Dream” de Love, por ejemplo, que en español sonaba muy ingenua. Mi idea de adaptar es la misma que la de un tío cuando hace la versión en cine de un libro: aportar su visión personal y su interpretación; filtrarlo por el tamiz personal. Nunca me ha interesado hacer un calco exacto ni forzar las palabras para que digan lo mismo por cojones. Cuanto más se acerque a mi manera de hablar mejor. Y si algún acorde no me cuadra se va fuera. Eso es así…

¿A la hora de hacer alguna versión te has sentido bloqueado por tener demasiado respeto al músico original?
No. Eso es absurdo. Mis recreaciones parten de un juego de referencias que también están presentes en las canciones que escribo. Nunca hay que tenerle miedo a hacer una adaptación de, qué sé yo, Tim Hardin o Bob Dylan, porque sino ¿qué sería de los concertistas que parten de Mozart o Bach? Se paralizarían con la sóla idea de tocar ese repertorio…

¿Qué versión se te ha resistido y aun no has podido hacerla?
“The Room” de Durrutti Column. La he probado varias veces pero no le pillo el rollo. Creo que se pierde magia al cambiar el idioma, que parte de la magia de la original depende de la producción, etc. En mis manos es un pájaro muerto.

¿Cuales son los últimos discos que se han incorporado a tu colección?
Te digo lo que estoy oyendo esta semana, por si te sirve de guía: “Amon Düül II”, uno de los 90 de Robyn Hitchcock, un recopilatorio de Edgar Varese, otro que me hizo Juanvi “Enfant Terrible” de Neo-neopsychedelia, las premezclas del nuevo disco de Gonzalo (El Ser Humano)… Creo que el disco más reciente que he comprado es uno de jazz en el Chachacha, de una colección de esas de LPs a 3 pavos de Benny Goodman y cosas así. Me llevé un par o tres. No me acuerdo ahora…

Da la sensación que Maronda va un poco a su aire en la Valencia musical. ¿de qué músicos os sentís más cercanos aquí?
De los músicos con los que salgo, bebo, hablo, río, etc. También quedo con dentistas y profesores y aprendo mucho de música sin necesidad de compartir gremio (yo tampoco me definiría como músico al cien por cien). Probablemente los dos músicos de los que más cercano me siento en esta ciudad son Marc Greenwood y Gonzalo (El Ser Humano), a quien conocí en la facultad hace eones, y con el que no había vuelto a retomar el contacto en años. Todo es provisional y circunstancial. A lo mejor de aquí a unos años la respuesta es otra.

Maronda ha sido elegido como Grupo Revelación Nacional (a pesar de tener ya dos discos) en los Premios Pop-Eye, ¿qué importancia les dáis a los premios?
Siempre es agradable que reconozcan tu esfuerzo de una manera u otra. Si además los acompañaran de dotaciones descomunales sería todavía más gratificante (risas). En fin. No le doy vueltas a otra cosa que no sea tocar y grabar, y hacerlo cada vez mejor. Los premios bienvenidos son: significa que lo que haces tiene trascendencia para alguien más, pero el mejor premio es ir a tocar a Albacete nevando y que un tío se acerque al final del bolo y te diga que ha superado una situación personal infernal yendo a correr todos los días con tu disco en el Ipod. Ese es el único puto premio.

¿Qué se va encontrar la gente que se acerque este sábado a verte en directo? ¿Es cierto que prescinde de micro y ampli?
Sí, en los sitios pequeños o no muy grandes me gusta prescindir de micro y bandolera. Tocar con la guitarra cogida a pelo. Es más auténtico, más cafre… Aunque también más jodido para la voz. Pero cada concierto es un mundo. No me gusta ir a tiro hecho.