Ana Elena Pena

Ana Elena Pena

Soy Ana Elena Pena y me dedico a Mis Labores, que consisten en: dibujar/pintar (aunque cada vez menos), escribir (ahora cada vez más) y observar a la gente que me rodea para elaborar historias. También, de forma esporádica, comparto escenario junto a Gilbertástico y otros amigos músicos, en un espectáculo de Cabaret íntimo donde gobierna la improvisación, compuesto por canciones, confidencias y relatos sobre bajezas humanas que casi siempre hallo en las cloacas de internet (y en esta propia ciudad, Valencia, con su sordidez característica y también su belleza, sus luces y sus sombras). Básicamente soy una contadora de historias aspirante a Bruja Suprema, aunque utilice distintos formatos o disciplinas. Cuento lo me pasa, lo que me pesa, a mí y a los demás, dando forma a diferentes obsesiones, fobias y filias. Tengo tres libros de relatos cortos a la venta  (“Hago pompas con saliva”, “Sangre en las rodillas” y “Antídotos contra la belleza”, siendo estos dos últimos autoediciones)  que se pueden comprar por internet en mi tienda online o en diferentes librerías/espacios culturales de Valencia y Madrid (Gnomo, Madame Mim, Slaughterhouse, Ubik, Librería Bartleby, Arrebato Libros..etc)   Por lo demás, llevo una vida muy normal. Practico la monogamia, saludo a los vecinos, leo, como, bebo un litro de agua al día, medito, hago ejercicio y no me meto con nadie. Eso ahora, claro, porque hace unos años estaba como las putas cabras (es muy largo de contar). No sé nadar, ni fumar, ni montar en bicicleta, y carezco por completo de sentido de la orientación.

Un disco: “Hang on little tomato” de Pink Martini.

Una película: “Lila dice”.

Un libro: “Cosas que los nietos deberían saber” de Mark Oliver Everett. Honestidad brutal, como debe ser.

Una serie de tv: No veo casi la tele, pero me gustaba mucho “Infelices para siempre”. “Búscate la vida” también tenía su gracia. Lo último que vi fue “True Detective”, porque no tuve ni los cojones ni la paciencia de acabar la interminable “Como conocí a vuestra madre”. ¿Tenía que decidirme por una sola? Pues elijo “Misfits”.

Una serie de dibujos de tv: Los Simpson.

Una revista: Antes compraba todas las semanas “Así son las cosas”, una revista sensacionalista de sucesos, crímenes e infamias. Una pena que la retiraran hace años. ¿Querías que te dijera alguna más moderna? No compro ninguna con asiduidad, por lo general sólo leo las que encuentro en bares y cafeterías. “Bostezo” es muy interesante, apunto.

Un icono sexual: Ahora no tengo ninguno, la verdad, me la pela mucho el sexo, la mitomanía y esas cosas que te meten por los ojos a todas horas. Si tengo que elegir, me quedo con Robert de Niro, pero de joven, en “Taxi Driver”. Ahora está muy mayor y yo no soy de señores.

Una comida: La japonesa. Adoro el sushi, pero también pierdo la cabeza por porquerías como los gofres con chocolate y el dulce de leche, aunque los evito. SUEÑO CON GOFRES. Constantemente, y eso me hace sentir muy cerda.

Un bar de Valencia: Slaughterhouse, en la calle Denia. Cervezas, libros, comida deliciosa y ambiente agradable y familiar. Las hamburguesas están de vicio y los entrantes también. Sus salazones no tienen nada que envidiar al brazo de San Vicente.

Una calle de Valencia: Puerto Rico. Es una calle que recorro a diario y en la que siempre encuentro a gente maja tomando cañas en alguna terraza. Además en el número 30 está la tienda de antigüedades y otros objetos mágicos Madame Mim, que es una auténtica maravilla.

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