
El ilustrador Sergio Membrillas. foto: Bernat Pérez.
Cuaderno blablabla cumple cinco años. Su impulsor, Sergio Membrillas, repasa el recorrido del proyecto, reflexiona sobre el riesgo de crecer y la necesidad de fortalecer la escena cultural local.
Cinco años después, Cuaderno blablabla sigue siendo un proyecto que se sostiene desde la sencillez y la constancia. Una charla cada tres meses en la librería Bangarang, alrededor del arte en todas sus formas, con un público fiel que ha convertido el encuentro en algo más que una cita puntual. Por Cuaderno han pasado editoras, artistas, diseñadoras, escritoras y fotógrafas que han encontrado aquí un espacio cómodo para compartir procesos, ideas y trayectorias. Cervezas, conversación, A y alegría: una fórmula aparentemente simple que, con el tiempo, ha demostrado una ambición poco común en la escena cultural local. Hablamos con su impulsor —el ilustrador Sergio Membrillas— sobre estos cinco años, el riesgo de crecer, el miedo a que la criatura no sobreviva y la convicción de que València puede —y debe— aspirar a ser una ciudad culturalmente más grande.
— En estos cinco años, ¿qué es lo más absurdo que alguien os ha propuesto sobre Cuaderno blablabla y que todavía recordáis con cariño (o con ganas de prender fuego a algo)?
Buah, esta pregunta me recuerda a los carteles de los maravillosos kioscos de barrio de «no se hacen fotocopias». Me encantaría poder decir que nos han pasado mil cosas absurdas y destartaladas, pero la verdad es que casi todo han sido experiencias buenas y sorprendentes. Quizá lo más llamativo ha sido esa sensación constante de no sé muy bien cómo está pasando esto en València: que vengan los tres de Querida a dar una charla, que Lucía Après Ski elija Cuaderno para dar su primera charla ever, o que el editor de Apartamento decida retratarnos al acabar la suya. En esos momentos he pensado que Cuaderno estaba logrando algo que perfectamente podría estar pasando en el Lower East Side y no en Arrancapins.
Las únicas notas negativas han sido un par de retrasos de nuestra querida Renfe y algún adaptador HDMI que no funcionó como debía, pero nunca nada realmente importante. Además, siempre hemos contado con un público implicado, dispuesto a ayudar y a resolver cualquier problema sobre la marcha.
— Cumplir cinco años suele invitar a balance, pero también a arriesgarse: ¿qué os apetece hacer ahora que quizá no os habríais permitido al principio?
Pues, por muchos planes de conquistar el mundo que tuviéramos, con el tiempo hemos llegado a la conclusión de que las formas pequeñas y controladas nos funcionan mejor que otras quizá más rimbombantes. Siempre defiendo la idea de que Cuaderno es un enfant terrible tocando punk en la mansión de sus padres. Y ahí es donde a Cuaderno le encantan los museos, porque los entiende precisamente como eso: la mansión familiar a las afueras de París.
Cuaderno es, en sí mismo, como un pequeño museo. Se articula y crece alrededor del arte en todas sus formas. Por nuestro roster han pasado editores (Robbie Whitehead, de la revista Apartamento), fotógrafas (Alba Yruela, Dani Pujalte, Carla Pérez Vas…), escritoras y locutoras de podcast (Andrea Gumes), artistas (José Quintanar, Cristina Spanò, Olga Capdevila), diseñadoras de ropa y joyas (Après Ski) y diseñadoras gráficas (Ingrid Picanyol). La programación de estos cinco años ha sido muy variada y, vista en retrospectiva, resulta casi impresionante: muchas veces miro atrás y no sé muy bien cómo ha pasado todo, porque siempre ha sido un auténtico regalo.
Exportar Cuaderno es algo que, en teoría, me gustaría, pero al mismo tiempo soy muy consciente de que todo cambia mucho al moverlo de contexto. Con el tiempo he aprendido que Cuaderno es un fenómeno que hay que cuidar con especial atención. Es como un puppy de una especie extraña, que requiere muchísimos cuidados, y no sé si soportaría el viaje a otro lugar con todo lo delicado que es su equilibrio y la programación que lo sostiene.
— En otoño de 2024 metisteis Cuaderno en un museo con una sesión de vuestras mesas cuadradas. Next?
Pues ya hay varios museos con el dossier de Cuaderno encima de sus mesas. Creo que será solo cuestión de tiempo que hagamos algo en la mansión de los padres. Por lo demás, me gustaría que todo se mantuviera más o menos como está, que ya es bastante. Cada año supone un reto: aunque se dé por hecho que siempre se venden todas las entradas, sigue siendo una propuesta arriesgada, y siempre afronto el inicio de una nueva programación con miedo e inseguridades, preguntándome si esta vez la criatura sobrevivirá.
A día de hoy, Cuaderno se ha sostenido gracias a un público excepcional y a unos sponsors que se merecen el cielo (Bangarang, Impresum, Colla Paper, Carmencita Film Lab, Cuit y Turia), porque creyeron en el proyecto desde el día uno, incluso cuando no sabían si iba a funcionar o no.
Siempre me gusta sacar a relucir nombres como el de Napoleón Beltrán, porque promotores como él llevaron a cabo una gestión cultural en la València de los 90 movida por la pura pasión de querer que la ciudad fuera más grande, muchas veces apoyándose únicamente en la cultura privada. València puede ser todo lo grande que queramos, pero para eso hay que trabajarla. Yo quiero vivir en una ciudad que no tenga nada que envidiar a Copenhague.
Y no será por talento: València es una ciudad preciosa y cuenta con una cantidad de talento impresionante. Lo que sí percibo es que las escenas funcionan como microescenas, lo que hace que parezca que la ciudad contiene ocho ciudades distintas dentro de una misma. Podría ser, en cambio, una sola ciudad con esas ocho escenas unidas en una gran escena común, consolidada y ambiciosa.
Cuaderno inaugura este sábado 17 su 1emporada 2026 con el fotógrafo Suffo Moncloa, su trabajo fusiona la estética de la moda con una sensibilidad de bellas artes. Especializado en fotografía analógica y copiado en cuarto oscuro, crea imágenes serenas y contemplativas que encuentran belleza en lo inadvertido. Su práctica está guiada por la intuición, la memoria y un lenguaje visual depurado, arraigado en las técnicas fotográficas tradicionales. aún quedan entradas disponibles en este enlace:
https://entradium.com/events/abono-cuaderno-blablabla-2026-valencia











