Sala Russafa estrena en Valencia la adaptación teatral de El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes y despide Las amistades peligrosas en su ciclo de compañías valencianas.

La adaptación escénica de El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, la novela de Tatiana Tibuleac que ha marcado el panorama literario europeo reciente, se presenta en Valencia el próximo 17 de febrero con una única función en Sala Russafa. La propuesta, dirigida y adaptada por Miguel Alcantud, sitúa sobre el escenario una historia de reconciliación marcada por la enfermedad, el resentimiento y la memoria.

Publicada en 2019 y reconocida con galardones como el Premio de Literatura de la Unión Europea, el Premio Cálamo Libro del Año o su condición de finalista en el Premio Librerías de Madrid, la novela ha superado los 90.000 ejemplares vendidos en su edición en español. En ella, Tibuleac traza el recorrido emocional de un hijo que, enfrentado a la enfermedad terminal de su madre, emprende un proceso de redención que transforma su forma de entender el pasado y sus propios afectos.

La versión teatral traslada esta experiencia al estudio de pintura del protagonista, convertido en el espacio desde el que reconstruye aquel verano decisivo. El actor Juan Díaz interpreta a este personaje, un pintor de éxito que expone su proceso creativo mientras revive los recuerdos que marcaron su relación maternofilial. Su trabajo escénico incorpora la creación pictórica en directo, fruto de la preparación realizada junto a la artista plástica Bárbara Shunyi, cuya trayectoria internacional abarca exposiciones en Asia, Europa y América.

El montaje propone un viaje íntimo que explora la fragilidad emocional, la enfermedad mental y la complejidad de los vínculos familiares, construyendo un relato que avanza desde el conflicto hacia una forma de reconciliación. Alcantud apuesta por una puesta en escena centrada en la experiencia directa, donde el proceso creativo se convierte en una vía para confrontar el dolor y transformar la memoria en un acto de expresión.

La obra busca trasladar al espectador la atmósfera emocional de la novela, manteniendo su intensidad y sensibilidad. Desordenado, contradictorio y profundamente humano, el protagonista transita entre la rabia y la comprensión, construyendo un relato que culmina en una experiencia catártica. La propuesta escénica permite descubrir esta historia tanto desde la cercanía de quienes conocen el texto original como desde una mirada nueva.

Junto a este estreno, Sala Russafa acoge las últimas funciones de Las amistades peligrosas, adaptación de la novela de Pierre Choderlos de Laclos firmada por Maribel Bayona y Jerónimo Cornelles. El espectáculo, que podrá verse del 12 al 15 de febrero, ofrece una lectura contemporánea del clásico, explorando la manipulación emocional y las relaciones de poder a través de una puesta en escena que combina referencias visuales del siglo XVIII con recursos actuales.

El elenco, formado por Maribel Bayona, Rafa Alarcón, Cristina Esteve y Ana Burguet —quien se incorpora como cover en sustitución de Rebeca Valls en algunas funciones—, construye un retrato de personajes que utilizan la seducción y la estrategia como herramientas de control. «Las clases pudientes del momento, en realidad, tenían mucho ocio y poco en lo que ocuparlo, así que se entretenían haciéndose daño los unos a los otros», explica Cornelles sobre la vigencia del texto.

Ambas propuestas forman parte de la programación del XV Cicle de Companyies Valencianes, consolidando la apuesta de Sala Russafa por trasladar al escenario grandes relatos literarios desde una mirada contemporánea, donde la interpretación y la experiencia escénica permiten redescubrir historias que dialogan con el presente.