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La exposición Picasso. Modelos del deseo de la Fundación Bancaja (hasta el 1 de marzo de 2020), revisa los fondos que posee la institución, a través de más de más de 200 grabados de la Suite 347 (1968) y la 156 (1970-72), junto a otros linograbados que el pintor malagueño realizó a mediados de los sesenta, y la series Retrato de familia y Los fumadores.

“En aquella colina no se conoce el día ni la noche. Todo es allí una misma hora, una edad misma sostenida en una igual tensión, una cinta de aire vibradora, irrompible, a prueba de los años, de las arremetidas más feroces del tiempo”. Escribe Alberti (Picasso propició durante toda su vida las tertulias con el poeta) sobre el último hábitat del pintor y su inmortalidad, en el pueblecito de Mougins, en una casa desde donde domina la bahía de Cannes. Ambos temían a la vejez y a la muerte, pero Picasso más. En esas últimas paredes de artista, un nonagenario pintor, no exento de energía creadora, construirá la Suite 156. Su última gran obra, en la que plasma en grabados algunas de las obsesiones que le han acompañado durante toda su vida: el deseo hacia la mujer, el sexo, la relación entre el pintor y su modelo… Una visión desde el voyerismo, cargada de erotismo, desde la pasión carnal entre piel y pincel, pero también desde el revisionismo pictórico.

Por su parte la Suite 347 en palabras del comisario de la exposición, Fernando Castro, constituye todo un hito en la producción del artista, comparable incluso al Guernica, o a su periodo cubista: “es el testamento de los temas picassianos”. El prostíbulo, la Historia del Arte, el circo… son algunos de los anclajes recurrentes en su obra. La exposición se completa con documentales (realizados para la RAI) y fotografías de los fondos del Museo Picasso de Barcelona, para conocer más a fondo, la figura de un pintor inabarcable y que siempre sorprende por su energía desbordante.