Este año en Verlanga no hay listas con lo mejor del año, pero como sabemos que en el fondo a todos vosotros os gustan, hemos decidido darle una vuelta de tuerca al asunto. Hemos pedido a 8 editores que nos recomendaran un libro. Sólo había dos condiciones: que estuviera publicado por un sello distinto al suyo y que no estuviera descatalogado. Aquí tenéis el resultado. No es una lista con los mejores libros del año, ni falta que le hace, es mucho más.

Books shelf

Luis Solano (Libros del Asteroide):

«Los bosnios», de Velibor Colic (Editorial Periférica)

portada_bosniosUn librito extraordinario sobre la guerra de Bosnia, sobre cualquier guerra, en realidad.  Una obra intensa y desoladora, el horror de la guerra a la vuelta de nuestra esquina.

 

 

 

 

 

 


Gabriel Bravo (Editorial Morsa):

«Hielo», de Anna Kavan (Editorial El Nadir)

HieloEs un libro de ciencia ficción que no lo es, quizás porque se trate de una subidón imaginativo o una metáfora en un mundo como un cubito de hielo. Su prosa es tan fría como su título, y como la aguja que atraviesa las venas para dejar pasar la nieve. Su narración es reiterativa como los buenos cuentos. No hay futuro ni pasado solo un presente que se va agotando. La nieve cubrirá todo, dejando un mundo inerte, donde ya sólo son posibles utopías en islas remotas donde los lémures campan a sus anchas. Mientras la protagonista, una muñequita de porcelana rubia platino, es sacrificada una y otra vez, como en el cuadro de Botticelli en manos de personas que la aman perdidamente. Una obra maestra que a Burroughs le hubiera gustado haber escrito.


Óscar Palmer (Es Pop Ediciones):

«Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos. Philip K. Dick 1928-1982», de Emmanuel Carrère (minotauro)

yo-estoy-vivo-y-vosotros-estais-muertosDebo confesar que nunca he sido un gran lector de ciencia ficción. De hecho, aunque sabía quién era Philip K. Dick, me acerqué a esta biografía en un momento en el que aún no había leído ninguna de sus novelas, atraído principalmente por el personaje retratado por Robert Crumb en su historieta «La experiencia religiosa de Philip K. Dick» y por el hecho de que el autor del libro fuese Emmanuel Carrère, del que acababa de leer el por entonces recién publicado «El adversario», que me había dejado noqueado. Carrère no sólo me descubrió a un autor fascinante, sino que me abrió muchas puertas en la cabeza. Sobre todo me despertó el gusto por un tipo de biografía menos… «tradicional», por decirlo de alguna manera; uno que no se centrara exclusivamente en la obra y milagros del artista de turno, sino que prestara particular atención a su relación con la cultura y la sociedad de su momento, así como a nuestra propia relación, la de los lectores, con la cultura y la sociedad de nuestro tiempo a través de la obra del individuo en cuestión. La mera existencia de este libro ejerció sobre mí una influencia decisiva a la hora de animarme a montar Es Pop, ya que uno de los motivos para ello fue precisamente dar a conocer más biografías y ensayos similares que, más allá del interés particular de la persona o el tema al que estén dedicados, contribuyan a arrojar cierta luz sobre cómo nos afecta a nivel personal y como sociedad la cultura popular y los modos en los que establecemos una relación con aquellos que la crean. Dicho en plata: si hoy tengo una editorial es porque en un momento determinado descubrí, gracias a Dick y a Carrère, que lo que de verdad me apetecía era publicar libros como este.


Felip Bens (Editorial L’Oronella):

«Antídotos contra la belleza», de Ana Elena Pena (Autoedición)

antidotosL’Oronella apenas edita poesía y menos en español, pero a pesar de ello me hubiese gustado publicar este poemario por diversas razones, literarias y extraliterarias. De entre estas últimas porque pálpitos editoriales completamente anticomerciales como esta iniciativa constatan la vitalidad, a pesar de todos los pesares, de Valencia (“Valencia está viva ¡viva!”, ¿qué os voy a contar a vosotros?). También porque siempre fui un fan de la autoedición, artesanal y con gusto. Y por el descaro de la autora; por el saquito de analgésicos que incluye el libro, por la ilustración de la portada, porque es barato, porque es ingenuo…

Y sobretodo porque los versos de Ana Elena Pena entroncan con el realismo sucio de autores que siempre me fascinaron: Charles Bukowski, John Fante, Mohammed Chukri… Ya sabéis de qué hablo: barras de bar, alcohol, corazones rotos, sexo de urgencia… Todo esto está en “Antídotos…” y sucede en los bares y en las esquinas de las calles que pisamos cada viernes.  Y por supuesto por versos como estos: “Salivar. / Lubricar. / Y por último, / rubricar. // Ana”.


Irene Álvarez y Juan Blanco (Lata de Sal Editorial):

«El tigre que vino a tomar el té», de Judith Kerr (Editorial Kalandraka)

El tigre que vino a tomar el teComo editores de una colección vintage, este libro no puede producirnos otra cosa que no sea… Envidia. Pero de la sana porque «El tigre que vino a tomar el té» es una aventura narrativa y visual que no quieres parar de abrir y cerrar. Es un libro misterioso, un clásico imparable. Tiene la fuerza de un tigre y la seña de una autora genial, gatuna además. Este álbum describe lo desconocido con sencillez y brillantez. Es genial y lo será siempre.

 

 

 


Emilio Sánchez (Libros del K.O.):

«Erratas», de Marco Cassini (Trama editorial)

ErratasDesde que nació Libros del K.O., hemos leído dos libros que nos gustaría adoptar como libro de estilo non fiction de Libros del K.O.: «Gottland», de Mariusz Szczygiel (Acantilado)  y «Limónov», de Eugene Carrere (Anagrama). Pero hoy prefiero recomendar otra reciente lectura, seguramente mucho menos conocida y por eso más jugosa: «Erratas» (Trama editorial), de Marco Cassini, cofundador junto con Daniele di Gennaro, de la editorial italiana minimum fax.

Antes de proseguir, me veo obligado a insertar una cita del texto de contraportada, para que el lector se haga una idea del calambre de complicidad que le asalta a unos jóvenes editores indocumentados como nosotros:

«Con el oficio que he elegido esperaba una vida distinta a la que llevo. Imaginaba largas jornadas leyendo manuscritos que iban a cambiar la historia de la literatura, conversaciones en figones llenos de humo con escritores legendarios, esclarecedoras reuniones con colaboradores que continuarían en cenas memorables. Había creído poder repetir fácilmente la experiencia del NewYorker de William Shawn, de Shakespeare & Co. de Sylvia Beach, del Grupo Bloomsbury de Virginia Woolf, o de la Einaudi del trío Vittorini-Calvino-Pavese. Olvidé que un editor no es sólo un apasionado de los libros, un agitador cultural, sino que fundamentalmente es empresario, siempre pendiente de los impuestos, balances y cuenta de resultados» (Marco Cassini).

En las memorias de editor (o de ex presidente), el autor suele adoptar una irresistible pose fascinante de kamikaze romántico y mesiánico. Algo de esto puede haber, claro (no hay más que ver nuestras fotos en la web de Libros del K.O. o las abdominales de Aznar), pero yo disfruto más con los pasajes desmitificadores y con los recuentos irónicos de las pequeñas frustraciones cotidianas.

Además de transmitir su pasión glotona por los libros, Cassani nos explica sus miedos, sus ansiedades, sus piruetas para sobrevivir, sus momentos de duda. No hay mística ni heroísmo, pero sí mucha ternura y grandes dosis de asombro. A pesar de su sinceridad, o posiblemente gracias a ella, uno termina de leer el libro con renovadas ganas de calzarse las katiuskas y enfangarse de nuevo en el próximo libro.


Enrique Redel (Editorial Impedimenta):

«Walden», de Henry David Thoreau (Errata Naturae)

Portada-WaldenPuede decirse que, sin quererlo, se trata de uno de los textos «fundacionales» de Impedimenta, y aunque no hayamos sido nosotros los que lo hemos publicado, es como si lo hubiésemos hecho. La traducción de Errata Naturae es nueva y esplendorosa, y la edición magnífica.

Nuestro «lema» en la editorial está extraído de «Walden»: «Los libros son la riqueza atesorada del mundo y la adecuada herencia de generaciones y naciones. Sus autores son la aristocracia natural e irresistible de cualquier sociedad y ejercen en la humanidad una influencia mayor que las de los reyes o emperadores».

Nosotros nos hemos contentado con publicar el cómic sobre Thoreau («Thoreau, la vida sublime», de Le Roy y A. Dan) en nuestra colección «El Chico Amarillo».

«Walden» es la crónica de los dos años que el filósofo, naturalista y escritor norteamericano Henry David Thoreau, pasó en una cabaña, cerca de la ciudad de Concord, en Massachussetts, junto al lago Walden, del que la obra toma el título, dedicado a «vivir deliberadamente», sin prisas. El texto es uno de los primeros alegatos occidentales sobre la vida sencilla, la búsqueda de uno mismo y la insumisión ante un poder que se considera ilegítimo. Nos parece un libro inspirador.

En fin, que además nos alegramos de que el libro esté teniendo tanto éxito.


Juanjo G. Oller (Editorial Milimbo):

«Playing with Design», sobre el trabajo del gran Fredun Shapur (Éditions Piqpoq)

shapur_couv_bdFredun Shapur es un diseñador nacido en Johannesburgo en 1929, que estudió en la Royal College de Londres y que, posteriormente, vivió en Praga, Alemania y EEUU. Su trabajo está a la altura de diseñadores como Charles y Ray Eames, Bruno Munari o Alexander Girard.

Shapur tiene un estilo gráfico muy simple, casi geométrico, usa siempre colores planos, lo cual hace que veamos sus diseños totalmente contemporáneos. Gracias al trabajo de Carole Daprey, la editora, podemos disfrutar de este imprescindible libro. Una antología del trabajo de este autor, que diseñó portadas y libros infantiles, puzzles, disfraces hechos de papel «Playsack» y otros juguetes de intercambio de formas y juegos visuales.