Foto: Mónica Filomena.

Aquí Guillermo Lagardera al aparato. Aunque podéis llamarme Guille, Lagardérer o «Lechu», que es como se dirige a mí quien ha compartido más de una decena de cervezas a mi lado. Ahora me dedico precisamente a eso, a la cerveza. A elaborarla, contarla, beberla con profusión e intentar que alguno de vosotros la pida, también, para que los de ZETA y nuestros hijos podamos seguir desayunando. Podéis encontrarme en Alboraya de lunes viernes, donde Zeta Beer ha instalado su cuartel general, dispuesto a llenar vuestros vasos sin descanso.

Antes de todo esto, escribí algunos párrafos en algún lugar. Estudié alguna cosa, pero sobre todo recorrí el tránsito inexorable de cualquier náufrago vocacional… Y aquí me encuentro, con una bebida que salvó mi vida y dispuesto a disparar una docena de canciones para acompañar con una cerveza. Si Verlanga te encomienda una tarea, hay que responder voluntarioso, como al servicio militar. Y como el mundo ya no es esa Arcadia feliz donde entrar a un bar y pedir, sencillamente, «una cerveza», me saco de la chistera doce melodías para saborear junto a doce estilos cerveceros como doce soles que iluminan (y lubrican) las relaciones entre seres humanos.

 

1.- «Es Lupe» (Los Johnny Jets)

Que nazca tu primera hija se merece una canción. Que nazca y que un grupo mexicano ya compusiera esa canción en los sesenta, se merece una cerveza. Los Johnny Jets se sacaron de la chistera esta versión del hit Hang on Sloopy de los MaCoys para rendir tributo a todas las Lupes bonitas de la Vía Láctea. Descorchamos una Imperial Russian Stout con chiles habaneros. Viva México, su santa patrona, los neonatos y las cervezas oscuras con picante.

2.- «Born On The Bayou» (Creedence Clearwater Revival)

Que unos tíos de California sean los mejores del universo maleando el término southern rock es como si un señor de Padrón fuera el campeón del mundo haciendo paellas. Escuchando a Fogerty declamar que “nació en un pantano” dan ganas de darse un chapuzón en alguno de esos innumerables charcos que tienen en Luisiana. Qué tío. Qué hacha. Qué americano. ¡Nos merecemos la American Pale Ale más “american” de todas!

3.- «Reach Out, I’ll be there» (Four Tops)

De pequeño quería ser negro, como Michael Jordan. De mayor, también. Para bailar como James Brown o con la desvergüenza de estos cuatro señores sobre el escenario. Con esta canción sobre vidas amargas con promesas de sanación los Four Tops se beben una Doble IPA. Bien de lúpulo y de alcohol, que las penas son para embriagarlas.

4.- «Unchain My Heart» (Trini López)

¡Guateque! ¡Cerveza! ¡Cualquiera!

5.- «Brown Eyed Girl» (Van Morrison)

Se dice que Morrison no salía de su pub favorito de Belfast. En cuanto suena su voz, sólo puedo pensar en una pinta generosa de una Stout bien oscura, con espuma abundante y persistente a causa del nitrógeno, como les gusta a los (nor)irlandeses.

6.- «Don’t Stop Believin’» (Journey)

Cargarse a Tony Soprano, el malo más cutre y carismático de la televisión, mientras suena Adult Oriented Rock ochentero es para calzarse una pinta de Strong Ale mientras lloramos a moco tendido la pérdida del tío más físicamente “strong” y emocionalmente blandurrio que hayamos conocido en la ficción.

7.- «Sugar Daddy» (Hedwig And The Angry Inch)

Si lo que quieres es azúcar, papi, lo tuyo es una Belgian Tripel. Dorada, con espuma abundante, especiada y sabrosísima. Dulces y alcohólicas, también. Si te pasas con esta cerveza puedes perder cualquier conciencia de género, como le ocurre a Hedwig en la película.

8.- «Daddy Sang Bass» (Johnny Cash)

Probablemente la canción más chorra de toda la discografía del man in black, pero este señor se merece una cerveza, una autovía entera con su nombre y un recuerdo perenne. Me lo imagino recorriendo las carreteras de Tennessee con gafas y traje oscuro, pasado de anfetaminas y bebiéndose una American Amber Ale chorreándole del morro. Un estilo bien de lúpulo y bien de malta. A medio camino entre la claridad y la oscuridad, como el cancionero de Cash, una amalgama de alegría intrascendente y fuertes tribulaciones morales.

9.- «Al Matí Just a Trenc D’Alba» (Pau Riba)

A ver quién me muerde por esto, pero la lengua catalana (o la valenciana o la balear) es mucho más estupenda para la canción que el castellano, siempre tan rígido, tan abrupto. Dame una melodía de la infancia, una cerveza en lata y, sin saber muy bien por qué, terminarán por saltar las lágrimas.

10.- «Rivers of Babylon» (Boney M.)

Que me quiten todos los bailes verbeneros y los litros de International Pale Lager que acompañan a esta canción, y no sería el mismo.

11.- «Baby Snakes» (Frank Zappa)

Con la música de Zappa nos perdemos en lo inclasificable. Ojalá un Zappa presidente del gobierno del mundo entero. Ojalá compartir una cerveza ácida y psicodélica con él. Una Kriek con cerezas, por ejemplo.

12.- «Theme From Rawhide» (The Blues Brothers)

Dan Aykroyd y John Belushi sobre el escenario de un bar de carretera. Es su primera actuación después de volver a reunir a la banda. Entre ellos y el auditorio, una jaula. El tema de la velada es Rawhide, que interpretan una vez tras otra, sin descanso. El público jalea la música entre vítores y centenares de botellas de cerveza que lanzan y rompen sobre la jaula. Es lo que deberíamos hacer siempre con una mala cerveza: ¡lanzarla!