
La Filmoteca Valenciana presenta la tercera edición de ‘Memoria y utopía’, un ciclo que rescata películas olvidadas, censuradas o perdidas del cine social y humanista internacional.
La Filmoteca Valenciana acoge desde el martes 3 de febrero la tercera edición del ciclo Memoria y utopía, una propuesta que vuelve la mirada hacia películas esenciales que quedaron fuera del relato oficial de la historia del cine. El programa, organizado en colaboración con la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), toma como punto de partida una de las secciones más significativas del festival vallisoletano y reivindica su legado humanista y comprometido.
La selección reúne once títulos que formaron parte de la programación histórica de la Seminci y que recorren más de seis décadas de cine social y político. Son obras que dialogan con contextos muy diversos y que amplían el mapa cinematográfico desde una perspectiva global, con películas procedentes de Irán, Senegal, Burkina Faso, Cuba, Alemania, Portugal, Polonia o Estados Unidos.
Tiempo de amor

El puente

Una árida estación blanca
Men at work

Lucía
El ciclo invita a reconsiderar el lugar que estas obras ocupan en la memoria colectiva del cine, muchas de ellas silenciadas en su momento por motivos políticos, estéticos o industriales. En varios casos, las proyecciones en València suponen un estreno tras procesos recientes de restauración y conservación impulsados por filmotecas de distintos países.
Melek Leaves
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Entre los títulos programados se encuentran El puente (1959), de Bernhard Wicki, una de las grandes películas antibelicistas del cine alemán de posguerra; Tiempo de amor (1964), de Julio Diamante, figura clave del Nuevo Cine Español; o El giro (1968), de Ousmane Sembène, obra fundacional del cine africano independiente. También destaca Lucía (1970), de Humberto Solás, pieza clave en el desarrollo del Nuevo Cine Latinoamericano; Ana (1982), uno de los films antropológicos y poéticos de los portugueses Antonio Reis y Margarida Cordeiro, y Men at Work (2006), de Mani Haghighi, película muy relevante del cine iraní contemporáneo.
También destaca la presencia de películas rodadas por directoras que no han sido reconocidas en su justa medida por su aportación a la historia del cine, como Beatriz (1965), de la polaca Anna Sokołowska; el documental alemán Melek Leaves (1985), de la argentina Jeanine Meerapfel; o Una árida estación blanca (1989), de la antillana Euzhan Palcy, la primera mujer negra en dirigir una película de un gran estudio en Hollywood, con Donald Sutherland, Susan Sarandon y Marlon Brando como protagonistas.







