La Institució Alfons el Magnànim publica Et tornaré a veure. (Apunts sobre cinema, 1910-1945), una extensa recopilación crítica de más de mil películas firmada por Enric Sòria.

La Institució Alfons el Magnànim incorpora a su catálogo una obra singular dedicada al cine: Et tornaré a veure. (Apunts sobre cinema, 1910-1945), un proyecto editorial en dos volúmenes que reúne más de mil películas producidas entre 1910 y 1945. El trabajo, firmado por el ensayista y poeta Enric Sòria, se plantea como un recorrido exhaustivo por casi medio siglo de historia cinematográfica internacional.

Lejos de limitarse a una simple recopilación, la publicación articula un comentario individualizado de cada film, configurando un compendio crítico que combina análisis, memoria personal y divulgación. Tal como explica el propio Enric Sòria, el origen de este proyecto se encuentra en “una cinefilia adepta, veterana y consistente, a lo largo de toda una vida”, cultivada desde la infancia en un entorno familiar estrechamente ligado al cine y consolidada con el paso de los años.

Esa dedicación sostenida se traduce en un archivo personal de cerca de 9.000 fichas, en las que el autor ha ido registrando información técnica, argumentos y valoraciones de películas. Este fondo es el punto de partida de la selección que ahora se publica, una síntesis que condensa décadas de visionados y escritura.

El libro se presenta como una herramienta de consulta, pero también como una invitación a revisitar el cine desde una mirada subjetiva. Cada entrada desvela el argumento de las películas —“un constante spoiler”, en palabras del autor— como vía para entender su lectura crítica y su experiencia como espectador.

Las fichas están organizadas cronológicamente según el año de estreno y ordenadas alfabéticamente dentro de cada periodo, lo que facilita un seguimiento temporal de la evolución del cine. A ello se suma un índice alfabético general que permite localizar títulos de forma rápida y precisa.

Más allá de su dimensión enciclopédica, Et tornaré a veure funciona como un mapa personal del cine: un espacio donde conviven clásicos, hallazgos y recuerdos. Las películas reunidas no solo documentan una época, sino que también reflejan cómo el cine puede convertirse en una forma de narrar la propia vida a través de las imágenes.