La ciudad despierta

Pablo Caracol, el ilustrador que coreografía metáforas

Pablo Caracol.

1- Almuerzo con Pablo Caracol (València, 1983) en el Bar Sena. Bocadillo de tortilla de patatas y Coca-Cola yo, tortilla con tomate y café él. Ha salido un día raruno e incluso chispea, pero resistimos en la terraza de este templo de la lleterola. Pablo, el mes que viene, se marcha a México, a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. “Para mí es un lujo. Participaré en dos mesas redondas e impartiré un taller. Y aprovecharé para entrevistarme con responsables de unas cuantas editoriales”. Caracol no es su apellido, se lo pusieron en su pueblo por lo mucho que viajaba con la mochila siempre a cuestas. Pablo Caracol es ilustrador. De pequeño siempre estaba dibujando o liado con la plastilina, así que lo de cursar Bellas Artes estaba escrito. “No tuve ninguna asignatura de ilustración en la carrera, era un mundo que desconocía absolutamente y cuando terminé decidí dedicarme a ello, creyendo que seguro que nadie más lo había pensado. Enseguida descubrí que había más de uno” (risas).

2- Pablo estudió Bellas Artes en dos tiempos. “Hice un parón en la carrera de cinco años y me centré en las artes escénicas, sobre todo en la danza contemporánea”. Sí, un ilustrador que baila. “He bailado en Granada, Barcelona, Lisboa, … y ahora cuando puedo lo compagino. En octubre actué en la pieza Metro Cuadrado en Carme Teatre”. Danza e ilustración comparten en su caso la capacidad de ambas para generar metáforas conceptuales. Reconoce que ese es su fuerte cuando dibuja y que en su trabajo le ha venido muy bien nutrirse de compañeros de otras disciplinas. “Generan sensibilidad artística, he madurado gracias a amigos dramaturgos o de la danza, muy vanguardistas. Te ayudan a pensar cómo acercarte a tu lenguaje y qué preguntas hacerte para tener un trabajo interesante, que no sea solo dibujar por dibujar”.

3- Aunque en su web, en su instagram y en su facebook podéis descubrir algunos de sus trabajos, hubo uno con el que os cruzasteis muchas veces por la ciudad. Suyo fue el cartel, este año, de la Fira del Llibre, una estupenda imagen con muchas lecturas, que celebraba pero alertaba al mismo tiempo. “Es muy halagador ver tu trabajo por la calle, porque muchas veces envías los archivos y te desvinculas un poco de ellos, y aquí veía la difusión, en primera persona, de manera cercana, y de alguna manera, hace que tenga más sentido el trabajo que has hecho”.  Le pregunto por sus referentes con la promesa de que ya es la última y le dejaré masticar en paz. “Pablo Amargo y Catarina Sobral. Me marcaron mucho, fueron un punto de inflexión y ahí siguen. Él me rompió el cerebro con sus paradojas visuales, me descubrió que dentro de la ilustración se podían hacer esas cosas. Ella tiene una narrativa y unas historias a nivel de dramaturgia que están contadas con mucha inteligencia, por cómo vincula el texto y los dibujos, y están dirigidas a todo los públicos”. Al final no nos llueve. Una lástima, pienso, al ver la ilustración de Caracol que cierra este artículo.

Pablo Caracol.