María Lapiedra. Foto: Jorge García Romeu.

Soy María Lapiedra y, afortunadamente, no tengo nada que ver con el porno. Más bien todo lo contrario. Soy periodista especializada en diseño. Diseño entendido como esa disciplina transversal capaz de resolver problemas, mejorar procesos y hacernos más felices a todos. De ahí que, gracias a mi pequeña agencia de comunicación, Lelien, tengamos la suerte de trabajar con los mejores diseñadores de la Comunitat Valenciana, con las empresas más punteras en este ámbito y en un proyecto especialmente ilusionante: València, Capital Mundial del Diseño en 2022. Un proyecto que es una excusa maravillosa para sacar el diseño del entorno endogámico en el que estaba hasta ahora y contárselo al resto de la sociedad. Un proyecto que ha conseguido aglutinar a la sociedad, ilusionar a todos y unir esfuerzos, incluido el de todos los partidos políticos. Y que nos puede hacer mucho mejores. Y no para los de fuera, sino para los de dentro, los que vivimos esta tierra cada día. Aprovechemos entre todos que hasta 2022 contamos con los recursos, las personas y la confianza para hacer de nuestra tierra la mejor para ser felices a través del diseño.

A nivel personal soy bastante sencilla. Me encanta mi familia, las plantas, la literatura, la música y el cine. Por supuesto viajar y estar con amigos. Soy un animal social, demasiado. Dos días metida en casa y me voy a Lidl a ver si conozco a alguien. 
He descubierto también que tengo una cosa buena: vivo al día. No soy capaz de crearme expectativas a largo plazo y una vez he tomado una decisión, sigo adelante. Y me va bien porque no me amargo demasiado por nada que no me esté pasando en este mismo momento. Soy optimista por naturaleza y un día triste me parece un coñazo y es cansadísimo.

 

Un disco: No soy capaz de dar un solo título. Tengo muchos y depende de mi estado de ánimo. De esos a los que siempre recurro diría que son On the night, de Dire Straits; Tan cerca de mí, de Pedro Guerra; El poeta Haley, de Love of Lesbian y cualquiera de Els Amics de les Arts. Descubrí el fenómeno fan a los 29 años gracias a ellos. Nunca había sido tan fan de nadie. Sus canciones me encantan, me alegran, me dan vida y me acompañan en los momentos que necesito más energía. Nunca me defraudan.

Una película: Las de Hitchcock. Me encantan. Puedo verlas mil veces que me siguen gustando, aunque haga años que no veo una.

Un montaje escénico: Siempre me impresionan mucho La Fura dels Baus. Recuerdo una pieza que hicieron en el Teatro Olympia, el montaje Boris Godunov, que recreaba el asalto de ‘comandos’ chechenos a la sala Dubrovka de Moscú, que se saldó con 170 muertos. Aunque sabías que era todo teatro, en muchos momentos no podías evitar sentir escalofríos.

Un libro: De engancharme para no poder dejar de leer, sin duda, la saga original de Millenium y la Trilogía del Baztán, de Dolores Redondo. De removerme: Patria, por darme cuenta del gran desconocimiento que tenía del terrorismo vasco. De libros que puedo leerme siempre, La amigdalitis de Tarzán, de Bryce Echenique.

Una serie: Ahora mismo me he quedado bastante loca con Dark y muero por una tercera temporada. Pero sin duda Game of Thrones ha sido espectacular como en su día lo fue Lost. Ese primer capítulo de la segunda temporada es impagable e irrepetible.

Una serie de animación: Yo siempre fui muy de Son Goku en Canal 9, soy de esa generación.

Una revista: El País Semanal. Creo que es la que más me gusta leer de todas. Por los contenidos y por lo que implica: es domingo, puedes leerla tranquilamente en casa sin prisas…. me encantan sus reportajes y la sensación de relajarme con ella el fin de semana. Otras, diría Gràffica, AD, Room o Experimenta.

Un icono sexual: Jude Law en la escena inicial de Closer.

Una comida: Chebuyen. Es una comida senegalesa que me encanta y que ojalá pudiera comer mucho más. Había un bar en València, hace muchos años, en mitad de Ruzafa, la calle Vivons, donde una mujer senegalesa cocinaba y vendía sus platos. Una lástima que cerrara porque sus platos eran espectaculares.

Un bar de Valencia: El Museu. Porque lo lleva un conocido, César, y porque es el punto de encuentro con mis amigas.

Una calle de Valencia: La Nau. Siempre me ha gustado y ahora que trabajo muy cerca, me encanta pasar por ella y retroceder tantos años.

¿Con quién te tomarías un vermut? Pues con Pablo Iglesias. Me encantaría entender por qué es tan cabezón para tantas cosas.