Un vermut con Carlos Madrid

Carlos Madrid

Soy Carlos Madrid, y dirijo el Festival de Mediometrajes La Cabina, que tendrá lugar del 3 al 13 de noviembre en la Filmoteca y en La Nau. De pequeño y no tan pequeño me marcaba sesiones maratonianas de películas en la Mostra o Cinema Jove; y poco a poco despertó mi interés el mundo de los festivales, el cine y la organización de cosas en general, ya fueran conciertos, proyecciones o exposiciones. Desde que empecé a trabajar en el desaparecido Observatori me entró el gusanillo, vi que era capaz de participar en algo así y, cuando vino la idea de La Cabina, reuní a unos cuantos atrevidos más… y así empezó todo esto…


Un disco:
“The Heart of Saturday Night”, de Tom Waits. Preguntar por un solo libro, disco o película es matador, así que si tengo más espacio disponible citaré el “Omega” de Morente y Lagartija Nick y, por hacer justicia a mi adolescencia, “Dookie”, de Green Day y el directo “A pelo”, de Platero y tú, de cuando Fito hacía canciones diferentes la una de la otra.

Una película:¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú”, de Stanley Kubrick. Aquí sí que pido unas líneas extra para citar “La loba” de William Wyler y “Las amistades peligrosas” de Stephen Frears (¿se han podido escribir diálogos mejores? No lo creo). Y por decir alguna del último lustro, me quedo con “Il divo”, de Paolo Sorrentino.

Un libro: “Juan de Mairena”, de Antonio Machado, seguido muy de cerca por unos cuántos… “La ciudad y los perros”, de Vargas Llosa, “El péndulo de Foucault”, de Umberto Eco (por lo que te hace repensar cualquier verdad absoluta).

Una serie de tv: The Wire.

Una serie de dibujos de tv: Volviendo unos lustros atrás, Caballeros del Zodiaco.

Una revista: Bostezo. Tiene la línea editorial perfecta entre la reflexión, el entretenimiento y el gamberrismo.

Un icono sexual: Si ya se considera como tal, Adriana Ugarte.

Una comida: Arroz en cualquiera de sus variantes que prepare mi padre. Y el tajine marroquí o cualquier postre que prepare mi madre. Familia obliga (y cocina con ARTE).

Un bar de Valencia: En Babia (Benimaclet), por decoración, la música que se pincha y el trato al cliente. Son las tres cosas que valoro por encima de todo en un garito, y aquí todo eso es lo mejor y de manera natural, sin pose. La falta de tiempo me impide ir a menudo, pero vendrán tiempos mejores…

Una calle de Valencia: Cualquiera de las peatonales que rodea a la plaza del Patriarca. La oficina de La Cabina está en la Nau, y salir de trabajar de noche jode, pero pasear por estas calles de vuelta a casa te devuelve la paz interior.

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