El Museu de Prehistòria de València nos acerca a las últimas investigaciones zooarqueológicas realizadas en el sector central del litoral mediterráneo peninsular sobre el aprovechamiento de recursos marinos con la exposición temporal La Prehistoria y el mar. Recursos marinos en el pasado. Comisariada por el conservador del Museu de Prehistòria Josep Lluís Pascual Benito, forma parte de la serie “Tresors del Museu” que, en este caso, presenta colecciones de moluscos y peces marinos, muchas de las cuales no habían sido expuestas hasta ahora, y que se podrá visitar hasta el 28 de noviembre de este año.

Para Pascual Benito la exposición “nos muestra la variedad de usos que las sociedades del pasado dieron a los productos de procedencia marina, como es el uso alimentario, la fabricación de adornos personales o la simbología. Un caso excepcional es la presencia de un delfín mular depositado en un enterramiento humano de carácter secundario ubicado en una fundición junto a la desembocadura del Serpis. Se trata de un hecho único y extraordinario porque se conocen depósitos de animales terrestres como perros, vacunos y cerdos, pero nunca se había encontrado un cetáceo en contexto funerario”.

Dividida en cinco ámbitos, muestra más de un centenar de piezas procedentes de yacimientos arqueológicos valencianos que se conservan en el Museu de Prehistòria de València y que cubren una cronología de entre 30.000 y 3.000 años. A partir de estos restos se hace patente como los recursos marinos fueron aprovechados por las comunidades prehistóricas de formas muy diversas.

Uso alimentario

En el Golfo de València la información sobre el uso alimentario de productos marinos durante el Paleolítico superior es escasa. Los yacimientos costeros de entonces se encuentran actualmente bajo el agua, por la inundación de las plataformas costeras a causa de la subida del nivel del mar al acabar el periodo glacial. Posteriormente, se constata el consumo de varias especies de moluscos como berberechos, lapas y bígaros, y de peces como doradas, lisas y corvinas, entre otras. Estos productos del mar llegaron a veces a yacimientos del interior situados a más de 40 km de la costa, lo que muestra el uso de sistemas de conservación, como el secado al sol o el ahumado.

Fabricación de enseres

Moluscos y peces no solo sirvieron de alimento. Varias conchas se aprovecharon para la decoración cerámica o como recipientes, algunos de ellos con colorantes y alisadores. Con otras conchas se confeccionaron cucharas, cucharones, agujas e instrumentos musicales (trompas), mientras que grandes huesos de cetáceos -costilla y vértebras- fueron utilizados como mesas de trabajo o yunques.

Adornos personales

Otro uso de las conchas de numerosas especies de moluscos fue la fabricación de adornos personales, dotándolas de perforación como elemento de suspensión. En este ámbito, presentamos tres procesos completos de fabricación de adornos: perlas discoidales a partir de berberechos; colgantes o botones arciformes a partir de labios de Semicassis undulata; y colgantes ovales a partir de recortes rodados de bivalvos.

Se muestran piezas de adorno de conchas, sueltas o engarces en collares de más de una docena de yacimientos valencianos, donde se puede ver las diferentes especies características de cada periodo prehistórico, consecuencia de motivos culturales o de su disponibilidad por la temperatura del mar. A partir del Neolítico también se fabricaron otros adornos más elaborados: perlas discoidales durante toda la Prehistoria reciente, colgantes ovales, anillos y brazaletes durante el Neolítico antiguo y botones durante el Calcolítico. Como adornos se usaron también las vértebras de peces cartilaginosos, entre las que se han identificado varias especies de rayiformes y tiburones.

Valor simbólico

Muchos de los adornos tendrían un valor simbólico añadido, pero también hay otros que se asocian con el mundo de los muertos, como por ejemplo conchas no perforadas ni manipuladas, documentadas en cuevas de entierros del Neolítico final/Calcolítico, hace unos 5.000 años, las cuales formarían parte del ritual funerario y que pueden considerarse como amuletos-ofrendas funerarias y, excepcionalmente, como ofrenda alimentaria. Asimismo, otras conchas marinas no manipuladas han servido para la fabricación de ídolos.

La exposición, de producción propia del Museu de Prehistòria, entrará a formar parte del circuito de exposiciones itinerantes del museo de la Diputación a partir de próximo año.