Sala Russafa acoge un ciclo de lecturas dramatizadas sobre el tiempo y una versión contemporánea de Las amistades peligrosas que conecta el siglo XVIII con la actualidad.

Esta semana, Sala Russafa centra su programación en dos propuestas que dialogan entre sí desde lugares muy distintos: por un lado, el cuarto Ciclo de Lecturas Dramatizadas del alumnado de la Acadèmia Escènica de València, articulado en torno al concepto del tiempo; por otro, la segunda semana en cartel de la versión libre de Las amistades peligrosas de la compañía residente alarcón&cornelles, una mirada contemporánea a un clásico atravesado por el deseo, el poder y la traición.

Del 2 al 4 de febrero, el alumnado de los talleres de interpretación para no profesionales sube al escenario para enfrentarse a seis textos fundamentales del teatro nacional e internacional. La selección propone un recorrido por distintas formas de entender el paso del tiempo, su elasticidad y su peso en la construcción de los conflictos dramáticos.

La programación arranca el lunes 2 de febrero con Así que pasen 5 años, de Federico García Lorca, dirigida por Iria Márquez, una lectura que se adentra en la faceta más experimental del autor granadino y en un texto cargado de resonancias premonitorias. En la misma sesión, José Zamit presenta Esperando a Godot, de Samuel Beckett, una de las piezas clave del teatro del absurdo, donde la espera infinita se convierte en metáfora de la existencia.

El martes 3 de febrero, Zamit vuelve a ponerse al frente del alumnado con La casa de Bernarda Alba, de Lorca, una historia marcada por la opresión social y el tiempo detenido del luto impuesto. Completa la jornada Historia de una escalera, de Buero Vallejo, dirigida por Raquel Ortells, una propuesta que observa la evolución de varios personajes a lo largo de los años, enriquecida con textos breves creados por el propio alumnado en diálogo con el original.

El ciclo se cierra el miércoles 4 de febrero con dos nuevas lecturas. Por un lado, En torno a La vida es sueño, una dramaturgia creada y dirigida por Iria Márquez que revisita los dos primeros actos del clásico de Calderón de la Barca desde una perspectiva existencialista. Por otro, El malentendido, de Albert Camus, dirigida nuevamente por Ortells, donde el tiempo aparece como un elemento de distanciamiento que conduce al desencuentro y la soledad.

Según explican desde la Acadèmia Escènica de València, dirigida por Chema Cardeña, este tipo de iniciativas buscan acercar al alumnado a una experiencia real con público y permitirles trabajar, junto al equipo técnico y humano de la sala, habilidades como la voz, la interpretación, la creación colectiva y la puesta en escena. Un proceso que culmina a final de curso con un espectáculo completo dentro del Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa.

En paralelo, el Cicle de Companyies Valencianes continúa con la segunda semana de funciones de Las amistades peligrosas, en la versión libre firmada por Jerónimo Cornelles y Maribel Bayona. La propuesta traslada la novela epistolar de Pierre Choderlos de Laclos a un universo híbrido donde conviven cartas y videomensajes, corpiños y smartphones, música tecno y salones de baile, tendiendo un puente entre el siglo XVIII y el XXI.