Licantropia. Foto: Paula Elena.

Un grupo de amigos ha quedado una noche para beber, hablar, hacerse selfies, ir a una fiesta… lo que suelen hacer normalmente (sí, el covid no estuvo siempre en nuestras vidas), «tratan de evadir sus problemas personales, van a la busca del puro entretenimiento, conocerse a un mismo a través del otro y quizás cruzarse una mirada en mitad de la noche que lance un pequeño indicio de amor al que aferrarse. Hay luna llena».

A esos cinco amigos le ponen cara, voz y cuerpo Robert de la Fuente, Ania Hernández, Estela Martínez, Lucía Póveda y Ramon Rodenas y la historia que nos cuentan es Licantropia (Sala Matilde Salvador, 9 y 10 de diciembre), producción de Triangle Teatre, escrita y dirigida por Borja López Collado. Para saber lo que ocurre en el escenario, nada mejor que preguntarle a los actores. Les cedemos la palabra por órden alfabético:

Robert De la Fuente en «Licantropia». Foto: Paula Elena.

Robert De la Fuente

Cuando comenzó el proceso de ensayos estaba pasando por una situación emocional complicada.

A veces, me siento un tanto intruso en esta profesión. A veces, no la llego a comprender del todo. A veces, no sé en qué lugar de la barrera tengo que estar, si actuando, escribiendo, dirigiendo, en los tres, o en ninguno.

Borja me pega un toque, por aquel entonces éramos más conocidos que amigos, y esto él creo que no lo sabe, pero estuve a punto de decirle que no, y no porque no me gustase el texto o su trabajo, sino porque como decía antes no sabía muy bien qué hacer en la vida, en general.

Y menos mal, que no le dije que no. Licantropia fue un proceso de ensayos que disfruté y aprendí muchísimo. Y hoy, Licantropia es sinónimo de equipo, y a mí me gustan mucho los equipos.

Solo tengo palabras de agradecimiento para Ramon, Ania, Estela, Lucía, Idoya (Idoya Rossi, ayudante de dirección) y Borja.

Aparecisteis en un momento amargo y me disteis estrellas, planetas, noches, y Luna Llena.

Ania Hernández en «Licantropia». Foto: Paula Elena.

Ania Hernández

Licantropia es la libertad absoluta en el mejor de los sentidos. ¡Y la felicidad absoluta también! Ha sido maravilloso el proceso desde el día uno y cada bolo que hacemos también lo es… ¡¡¡mis compañeras y compañeros son mis amigas y amigos y eso se nota tanto!!! Borja López como director y autor es brillante. La libertad y la energía que me ha dado como actriz es de agradecer hasta decir basta. Como personaje me encuentro dentro de una historia y un texto fascinante, fraccionado, misterioso, divertido y crudísimo a la vez. Definiría esta atrevida propuesta como un viajazo sensorial, tanto desde dentro, como desde fuera. Me invita a reflexionar como persona y me llena como actriz cada vez que la representamos. ¡¡¡No se la pierdan!!!

Estela Martínez en «Licantropia». Foto: Paula Elena.

Estela Martínez

Licantropia es un texto, es una obra teatral, es un espacio, es un lugar común, es un punto y final o un punto de partida donde los seres humanos que lo habitan tienen la oportunidad de transformarse, unos lo aprovecharán más que otros pero sin lugar a duda se exponen a un cambio bajo el influjo de la luna llena.

¿Qué pasaría si nos dijeran que el mañana más inminente no va a existir? ¿Cambiaríamos algo? ¿Seríamos nosotros mismos? ¿Nos despojaríamos de nuestros miedos, de nuestros fracasos, frustraciones y dolor o continuaríamos viviendo como si nada fuera a ocurrir? El límite nadie lo sabe y en Licantropia la piel del lobo quiere salir.

Borja ha hilado en Licantropia un subtexto lleno de matices con los que, como actriz, deseo jugar en cada función para encontrarme con la mirada del otro. Esa mirada que me transforma y me ofrece la oportunidad de saltar al vacío y comprobar por mí misma donde está el límite, si lo hay.  Es maravilloso cuando una obra de teatro te ofrece trabajar en un proceso generoso y con gente bonita, la mayoría mucho más joven que yo, pero al igual que mi personaje, intentas encajar en ese espacio y en esa diferencia de edad que te devuelve problemas y conflictos olvidados pero que realmente te das cuenta que no tienen edad. Un placer encontrarme con la energía cósmica y deliciosa de Idoya, en el movimiento escénico. Junto a Borja, me ayudó a crecer y confiar en la piel que le iba tejiendo a mi personaje. En definitiva, un proceso enriquecedor en todos los sentidos.

Lucía Poveda en «Licantropia». Foto: Paula Elena.

Lucía Poveda

Lluna, el personaje que interpreto, busca la verdad en ella pero también en sus amigos. Descubrirá que lo unico que tiene es el ahora, este momento. Borja López Collado escribe y dirige esta obra antes de la pandemia y ahora, después de haber vivido un confinamiento, nos sorprende que al hacer esta obra invitamos al publico a reflexionar sobre el momento presente. Si el mundo se acaba lo unico que nos queda es el ahora.

Ramon Rodenas en «Licantropia». Foto: Paula Elena.

Ramon Rodenas

Licantropia, para mí, es encuentro. Es la primera vez que me encontré con Borja como director a nivel profesional. Siempre hemos sido amigos y creo que esto, de algún modo, nos ha unido más. Era la primera vez que me encontraba con mis compañeros y compañeras de escena. Nunca había trabajado con ellas antes y fuimos capaces de construir una relación muy bonita dentro y fuera de escena. Me divierto mucho haciendo esta obra porque siempre encontramos más matices. Nos comprometemos cada vez más al hacerla. La respetamos y la disfrutamos. Precisamente la obra, para mí, habla de esto. De encontrarse con las personas que amas, contigo mismo, con el momento presente. Deja de buscar más allá y encuéntrame con lo que ofreces y lo que se te ofrece en este momento de forma honesta. Aquí y ahora. Porque «el mañana» nunca ha sido una realidad. «El mañana» solo es una expectativa más.