Russafa Escènica celebrará del 16 al 27 de septiembre su XVI edición con el lema Sagrada y profana, una programación que cuestiona el ritual escénico y una nueva identidad visual diseñada por Rubén Mateos Brea

Del 16 al 27 de septiembre, Russafa Escènica – Festival de Tardor celebrará su decimosexta edición con un lema que atraviesa toda su programación: Sagrada y profana. El festival propone una reflexión sobre la convivencia entre dos conceptos tradicionalmente enfrentados para trasladarla al ámbito de las artes escénicas, donde pretende revisar las ideas de ritual, representación y espectáculo.

La nueva edición supone un cambio de enfoque respecto a los últimos años. Tras centrar anteriores convocatorias en la situación del propio sector cultural, el equipo del festival dirige ahora la mirada hacia transformaciones sociales relacionadas con la espiritualidad, la exposición de la intimidad y la construcción contemporánea de nuevos rituales.

«Nos planteamos qué sentido tiene seguir pensando en lo sagrado y lo profano como elementos opuestos. Queremos cuestionar el concepto de espectáculo y acercarnos a la belleza que surge de esa contradicción», explica el director artístico del festival, Jerónimo Cornelles.

Ese planteamiento ha servido de guía para la selección de los diez proyectos de Viveros, piezas de corta duración que se representarán en espacios no convencionales del barrio de Russafa. Durante julio, los creadores participan en el programa de residencias Via Escènica, desarrollado con la colaboración de Alaquàs, Alboraia, Aldaia, Alfafar, Almussafes, Alzira, Benifaió, Foios, Quart de Poblet y Rafelbunyol.

La programación se completa con trece espectáculos de larga duración dentro del apartado Bosques, que podrán verse en espacios como Escalante Centre Teatral (Nau Ribes), Sala Russafa, La Rambleta, La Mutant, Teatro Círculo, Centre del Carme y La Beneficència.

Una identidad visual alejada del cartel único

La imagen de esta edición lleva la firma del diseñador Rubén Mateos Brea, director creativo de la firma valenciana Viccarbe. Su incorporación responde al deseo del festival de buscar una mirada ajena a los códigos habituales de la comunicación gráfica de las artes escénicas.

 

Mateos Brea ha desarrollado una identidad basada en cuatro imágenes distintas, construidas a partir de fotografías realizadas por él mismo en paisajes de los Alpes, los Pirineos y Estados Unidos. Las montañas funcionan como metáfora de un territorio donde históricamente han convivido creencias religiosas, mitologías populares y fenómenos contemporáneos, reuniendo así lo espiritual y lo cotidiano.

En lugar de un único cartel, el diseñador plantea un sistema visual formado por cuatro versiones con diferentes gamas cromáticas que comparten un mismo lenguaje gráfico. El objetivo es construir un universo reconocible que se despliegue en cartelería, programas de mano, bolsas y otros soportes del festival.

«Quería generar un universo con un criterio estético unificado para despertar la curiosidad del público y establecer una relación entre el paisaje y el concepto del festival», señala Mateos Brea.

La programación completa de Russafa Escènica 2026 se dará a conocer el próximo 3 de septiembre, fecha en la que también se abrirá la venta de entradas.