Foto: Brava Estudio.

La exposición Disseny + Salut (MuVIM, hasta el 19 de marzo) cumple con todo lo que se le puede pedir a una muestra. Tiene un afán didáctico y divulgativo, un discurso a varios niveles (uno más especializado y otro más genérico), contenido muy interesante y un diseño que conjuga sus necesidades con una magnífica idea muy bien resuelta. Comisariada por Ramón Úbeda, es un proyecto de València Capital Mundial del Diseño 2022 y el propio museo, con el apoyo de la Diputació de València y la colaboración del Ajuntament de la ciudad.

Foto: Brava Estudio.

Las pastillas aumentadas cincuenta veces que reciben a los visitantes son el mejor presagio de lo que se van a encontrar en el interior de la sala. Una suerte de hospital donde en lugar de pacientes hay diseños. Desde cartelería a las Pure Plants impresas en 3D con un nuevo material capaz de purificar el aire que respiramos. Un amplio abanico de posibilidades con más de 500 ejemplos de la saludable y necesaria relación entre el diseño y la salud. Porque como bien indica el propio Ubeda, «el diseño en sí mismo no puede curar nada, pero tampoco podría hacerlo una vacuna si no dispusiéramos de una jeringuilla para inyectarla. Diseñarla forma parte de la solución, no es un valor añadido sino intrínseco en el desarrollo de cualquier innovación por el bien social».

Foto: Abulaila.

Se agradece que haya una intencionalidad en la exposición. Que no sea una simple acumulación, un cumplir el expediente. Hay una labor pedagógica de enseñar y descubrir la existencia, el origen, la evolución, de muchos diseños cruciales para nuestra salud. También un reconocimiento a quienes lo han hecho posible. Es una reivindicación total que alcanza a lo más cercano y habitual, pero también a lo más tecnológico, e incluso a lo que está por venir.

Foto: Abulaila.

La muestra se centra, sobre todo, en la utilidad de lo expuesto (independientemente del grado de la misma), pero también hay lugar para momentos en los que la creatividad asoma su cabeza, subiendo la temperatura de esa eterna disputa entre si el diseño y el arte son amigos o mantienen simplemente una relación interesada. Ahí está, por ejemplo, el fantástico diseño de la valenciana Ana Mir de un tampón en forma de dedo, «más natural que un cilindro», por ejemplo.

Foto: Brava Estudio.

Dos datos curiosos acaban por cerrar el círculo perfecto de la muestra. El proyecto empezó a gestarse durante la pandemia lo que aumentó todavía más la necesidad de recalcar la importancia de la salud en nuestras vidas. Y la exposición se lleva a cabo en el MuVIM, un museo que se asienta en los terrenos que ocupaba «el primer Hospital General de València, creado a partir del que fue el primer manicomio documentado de Europa», como bien recuerda Amador Griñó, jefe de exposiciones del mismo.