
Foto cortesía de Alex Amorós
En una época en que la cultura de masas tiende a uniformar nuestras experiencias, Keep the Faith emerge como fotolibro y exposición para reivindicar la esencia del Northern Soul. Alex Amorós nos invita a descubrir cómo la música, el baile y la fotografía pueden ser formas de resistencia y unión.
LONDRES, 1967. Podría ser, y a más de uno no le extrañaría. Pero no; estamos en València, entrando en los primeros — y soleados al fin— días de la primavera del 2025. ¿Por qué, entonces, resuena en las calles Northern Soul? Las réplicas, a Alex Amorós.
El fotógrafo alicantino radicado en Londres se hizo en 2023 con el primer premio de la categoría Underground Scenes de Abbey Road Studios Music Awards. Fue tras su victoria que decidió adentrarse de pleno en el mundo del Northern Soul en el Reino Unido; capturar la más pura esencia de este recodo cultural, y convertirlo en su última exposición, Keep the Faith. Se trata de una colección de fotografías, videos y, sobre todo, historias, que exploran el relato actual de esta subcultura, y que culminan en un fotolibro homónimo. Sin embargo, para muchas personas, el Northern Soul es algo más que una subcultura.
Quienes lo han explorado desde dentro hablan de este género musical como de un sentimiento propio, una pura y auténtica manera de expresión. Definirlo como género musical es quedarse a los pies de la montaña. En sus inicios, se trató de música afroamericana de ritmos rápidos, propia de la década de 1960 y procedente de lugares como Memphis o Tennessee. Sin embargo, mientras que estos discos en Estados Unidos no vieron el éxito, en el Reino Unido se convertían en un triunfo: música acelerada para clases trabajadoras, que permitía el baile rápido y se salía de lo convencional.
No tardaron en florecer los clubes en los que las canciones se recontextualizaron por parte de una escena integrada por jóvenes enérgicos, cansados de las largas jornadas laborales, y con ganas de dar zapatilla. Y, mientras que el futuro era desconcertante para muchos de los artistas que habían grabado estos temas, miles de personas en el Reino Unido se subían a autobuses para viajar largas horas y llegar a las salas en las que sonaban los frenéticos ritmos del Northern Soul.

Fotos cortesía de Alex Amorós
Hay quienes hablan de un revival del movimiento, pero quizá el asunto va más allá. Siempre que ha habido un panorama cultural predominante, ha existido una realidad ajena a esta; y mientras predominen los sonidos de la cultura popular, siempre habrá una escena underground que exista al margen de esta. Es por ello que, a día de hoy, siguen siendo muchas las personas que se embarcan en la búsqueda incesante de los nuevos sonidos que supone este género; nuevos, sobre todo, atendiendo a lo plano a lo que están acostumbrados nuestros oídos. Para los oyentes, el Northern Soul supone una evolución constante hacia algo mejor: mejores sonidos, más gente escuchándolos y, sobre todo, una mayor conexión entre las personas. Y aquí es donde entra Alex Amorós.
Tras haber comprendido la realidad que hay detrás de estas salas de baile, Amorós se adentra con su flash en el movimiento para contar esta historia y su actual pervivencia. Keep the Faith nace como un proyecto fotográfico que retrata la unión de las personas y la expresión de una forma de vida compartida; pero se convierte en el estudio de esta misma y de una nueva generación de activistas que la mantienen viva. Y también se transforma al papel, alargando aún más eternamente la vida de este movimiento, en un fotolibro que será presentado el próximo sábado 5 de abril a las 18:00 en Splendini. Larga vida al baile de todos y todas.