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El cortometraje dirigido por Belén Mayordomo y protagonizado por Eva Santolaria se estrenará el 2 de julio en València como homenaje a las víctimas de la DANA y reflexión sobre las secuelas emocionales de la tragedia.
El próximo 2 de julio, a las 19:30 horas, los Cines Lys de València acogerán el estreno de Todo lo que perdimos, el primer cortometraje de la cineasta valenciana Belén Mayordomo. Producida por Buenpaso Films, la obra nace con el propósito de mantener viva la memoria de las personas afectadas por la DANA que golpeó distintas comarcas valencianas y otras regiones de España el 29 de octubre de 2024.
Con una duración de 15 minutos, el cortometraje relata la historia de Pilar y Julia, madre e hija, que tratan de reconstruir sus vidas tras una tragedia marcada por la pérdida. Aunque la narración surge desde la ficción, la película busca representar el dolor compartido por quienes sufrieron las consecuencias de la catástrofe.

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La decisión de no situar la historia en un municipio concreto responde a la voluntad de universalizar el relato y convertirlo en un homenaje a todas las víctimas. La obra también pone el foco en la solidaridad de los voluntarios que acudieron a ayudar desde distintos puntos de España y Europa.
El proyecto tiene un marcado componente personal para Mayordomo. Tras participar durante días en las labores de limpieza en viviendas de familiares, amigos y vecinos, la directora comenzó a escribir el guion cuatro meses después de la tragedia. Aquella experiencia acabaría convirtiéndose en el germen de su debut cinematográfico.
«Las imágenes del barro, del agua y de los voluntarios las hemos visto todos en las noticias, pero no la soledad de sus supervivientes al llegar a su casa o a la que ahora habitan tras perder la suya propia», explica la realizadora.

El impulso creativo llevó a Mayordomo a contactar con el productor Enrique Viciano, responsable de títulos como Lola, de Bigas Luna, Si te dicen que caí y Tirante el Blanco, ambas dirigidas por Vicente Aranda. Viciano apostó por el proyecto y animó a la autora a asumir también la dirección.
La producción se ha desarrollado sin ayudas públicas y será distribuida por ADSO Films. Según Viciano, el objetivo era rendir homenaje a quienes vivieron directamente la tragedia y contribuir a que su recuerdo permanezca presente.
Aunque la trama no es autobiográfica, la experiencia de la directora durante aquellos meses le permitió conectar emocionalmente con las historias de los afectados. Parte del rodaje tuvo lugar en Utiel, una elección vinculada tanto a la experiencia personal de Mayordomo como a su deseo de ampliar la mirada sobre los territorios golpeados por la DANA.
«Para mí, esta historia no va de que un municipio se escuche más que otro. Siento que todos tienen la misma importancia, porque todas las vidas importan por igual», señala la cineasta.
Eva Santolaria encabeza el reparto
La protagonista del cortometraje es Eva Santolaria, popular por su participación en la serie Compañeros. En esta ocasión, la actriz afronta un registro dramático centrado en el duelo y la pérdida.
Para Viciano, la intérprete reúne la capacidad de conectar con varias generaciones y transmitir la vulnerabilidad que exige una historia de estas características. Mayordomo, por su parte, destaca la versatilidad de una actriz que considera fundamental para sostener el peso emocional del relato.
La película reflexiona sobre cómo las tragedias transforman la escala de prioridades y relativizan los conflictos cotidianos. Una idea que la directora vincula también a experiencias personales y a la forma en que acontecimientos extremos modifican la percepción de la vida.
La música de SAZZA y una mirada a las secuelas invisibles
El cortometraje concluye con Sin una razón, tema original compuesto e interpretado por la cantante SAZZA. La artista, cuyo nombre real es Sara Sanz, creció en Catarroja, una de las localidades más afectadas por la DANA, circunstancia que ha marcado el enfoque emocional de la canción.
Tanto la cantante como la directora optaron por alejarse de las imágenes más evidentes asociadas a la catástrofe para centrarse en la dificultad de asumir una nueva realidad tras la pérdida de un ser querido.cLa dimensión emocional del proyecto se refuerza también a través de la fotografía de Jorge R. Preciado, que contrapone atmósferas íntimas y oníricas en los espacios domésticos con una mirada más realista en los exteriores.
Además, el epílogo reserva un espacio para recordar el impacto que la tragedia tuvo sobre los animales. Mayordomo, voluntaria en un refugio de Utiel afectado por las inundaciones, incorpora así una preocupación que continuará explorando en su próximo trabajo cinematográficoc








