La ciudad despierta

Son monstruos, sí, pero son nuestros monstruos

1- La Biblioteca del Museu Valencià d’Etnologia es uno de los grandes tapados de la vida cultural de la ciudad. Por sus iniciativas, por sus fondos, pero sobre todo por su filosofía de actuación, que consigue que la gente se acerque a la Beneficiència superando los prejuicios que (y no es ninguna boutade) puede generarles la palabra etnología. Quien da el paso, repite, porque al fin y al cabo, es un lugar que como un inmenso espejo nos refleja cómo fuimos y cómo somos. La cuarta edición de Espanta la por! es un buen ejemplo de todo ello.

2- Durante octubre y noviembre han sido distintas las actividades realizadas en torno a esta recuperación y reivindicación de los monstruos con adn valenciano. Hasta el 5 de enero se puede visitar la exposición Vestir la por, en la que ha colaborado la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Valencia (EASD). En la muestra no solo se pueden ver reproducciones a tamaño natural de seres como la Quarantamaula (que cambia físicamente según donde te la encuentres), Queixalets (pies de gallina, dientes de jabalí, dedos sarmentosos) o el impactante Home dels nassos (con el cuerpo lleno de narices, tiene tantas como días el año), sino también explicaciones sobre el proceso de elaboración del vestuario de todos ellos.

3- La necesidad de una exposición así lo resume a la perfección un texto del propio museo: “¿Y si de repente nadie recordara el Home dels nassos? ¿Y si ningún niño no se asustara al llamar a la Quarantamaula o al Hombre del saco? ¿Y si nunca más escuchamos nuestras fábulas más fantásticas? Seguro que tendríamos otros referentes, porque el miedo es necesario, pero perderíamos el imaginario valenciano y, por lo tanto, una parte importante de nuestra identidad”. Porque de eso se trata, no olvidar quiénes somos y de dónde venimos.