Música

Lanuca: brillante, magnética, celestial

Lanuca. Foto: Ariadna Andaní.

Dice Ángela Bonet (Lanuca) en la entrevista que con Rémora (Bonavena Música, 2018), su primer disco largo (después de tres magníficos Ep’s), quería ahondar en la idea «de detener el tiempo a través de canciones y de temas instrumentales». Y bien que lo consigue. Un halo calmoso lo recorre, pero al mismo tiempo mantiene encendido el piloto de alerta. Detiene el tiempo, sí, pero las canciones de su álbum también funcionan como un viaje a todas o a ninguna parte. Esta dualidad de la valenciana recorre cada fragmento de su nuevo trabajo, marcando su personalidad más allá de que estilísticamente nos remita a pasajes electrónicos, pop, rock, o incluso post-rock. Y esa es su grandeza.

¿Por qué estas canciones pedían publicarse juntas en un solo disco grande y no en Ep’s?

Rémora ha sido un Lp porque de todas las canciones que compuse por aquél entonces quedaron las mejores, a mis ojos, y eran bastantes como para conformar un disco largo. También veía la necesidad de sacar un Lp como concepto. Actualmente se hace de la manera inversa, es decir, se sacan singles porque va todo muy rápido y la vida de un disco largo, con todo el trabajo que conlleva, tiene poca vigencia, caduca muy rápidamente. Lanuca, ya puesta a ir a contracorriente, se pone bien. Me apetecía ahondar en la idea de Rémora, de detener el tiempo a través de canciones y de temas instrumentales.

Visto ahora con perspectiva, ¿consideras que las canciones de los tres Ep’s previos podrían haber formado juntas ese primer disco largo?

Sí, visto con la perspectiva puede que sí podrían haber formado todas las canciones un disco largo. Pero ha sido así por algo. No todas vinieron a la vez, sino que ha sido una cocción lenta. Creo que es un trabajo bonito y dedicado a través del tiempo. Me gusta la idea de que sean 3 Ep’s independientes y que formen a la vez un todo, tal y como se ha dicho a veces, «la trilogía anatómica de Lanuca».

¿Quiénes podría decirse que forman Lanuca y qué papel desempeña cada miembro en el grupo?

Lanuca es el alter ego de Ángela Bonet, un lugar emocional y musical que me permite explorar varias cosas que me interesan a nivel creativo. Ahora mismo Lanuca es acompañada por Manolo Bertrán a la guitarra, Ana Santos a los sintetizadores, Vanessa Juan al chelo y Santi Serrano a la batería. Les estoy realmente agradecida porque ayudan a que las canciones ganen en profundidad y en aristas.

¿Tiene algo de viaje hacia algún lado este disco?

Sí, y al mismo tiempo a todos. Es un viaje a los paisajes invisibles de Lanuca. Cuando componía estas canciones era consciente de lo ecléctico que podría sonar y temía un poco. Pero llegó un momento antes del estudio en el que las ví todas con algo común… quizá el propio terreno de Lanuca.

¿Es el disco en el que más a gusto te has encontrado cantando?

No me lo he planteado, la verdad. Pero sí que es verdad que en ese aspecto quiero transmitir serenidad. A la hora de componer las melodías de la voz, cada vez las busco más. Queriendo que suenen amables pero algo imprevisibles.

Son canciones que reconforta escuchar o entrar en su universo, calmas, pero al mismo tiempo provocan cierta inquietud. ¿Es intencionada esa dualidad? ¿Cómo y por qué la buscaste?

Gracias, para mí es un halago. Sí que me interesa esa dualidad desde el principio del proyecto. Creo que en realidad, es imposible, cuando es sincero, no sentirse abrumado o incierto en un universo que uno desconoce pero que habita todos los días.

Rémora incluye tres temas instrumentales. Más allá de que responda a una cuestión exclusivamente creativa, ¿hay que hacer alguna otra lectura a una presencia tan significativa en el disco?

Los temas instrumentales, aparte de acrecentar los paisajes sonoros de Lanuca, están ahí entre canciones más al uso, como haciendo esperar a la siguiente canción, alimentando el concepto de Rémora.

Es, posiblemente, el disco con mayor presencia electrónica de Lanuca, pero al mismo tiempo en el que has incluido instrumentos como el chello o la trompeta. 

Sí, me interesa ese diálogo entre los orgánico y lo sintético. La electrónica crea lugares mágicos, cada vez me interesa más, para mí es una manera de buscar y encontrar cosas inesperadas…pero también la exploración de los instrumentos más clásicos te puede llevar a paisajes nuevos.

Es un disco tremendamente ecléctico, pero que acaba definiendo perfectamente a Lanuca. ¿Fruto de hacer siempre lo que quieres musicalmente hablando sin preguntarte si se ajusta o no a algo?

Ahora pienso que es mejor ajustarse a algunos cánones, porque facilita las cosas pero yo no lo he logrado hacer hasta el momento. Me gusta que el proyecto tenga personalidad propia porque me muestra por dónde ir. Es como si escondiera todas las canciones que han de venir.

¿Cómo surgió la idea de acompañar el disco de un maravilloso Ep de versiones de Azúcar Moreno, Los Machucambos y Celia Cruz?

El Ep de versiones es la celebración de que Lanuca está en activo desde 2008, desde que me presenté al Troglogló de La Caverna. Sin saberlo o quizá sí, era un momento muy importante para el proyecto, arrancó ahí. El Ep, que se titula Mohair, hace referencia al entramado, en este caso musical, en el que algunos nos han hecho creer en los compartimentos y en las etiquetas, pero que si ahondas un poco te das cuenta de que las canciones, de las autorías de las mismas no es tan divido… contiene 3 versiones entre la que se encuentra Bandido en colaboración con Júlia.

¿En qué medida otros aspectos no musicales (los vídeos, tus publicaciones en instagram (sobre todo anteriores a la salida del disco),…) forman parte también de Lanuca?

Lanuca, para crear canciones y cosmos se apoya en un imaginario que trato de materializar a través de fotos o aforismos … es continuar el trabajo desde ámbitos diferentes, lugares que se retroalimentan.