“Bailar al sonido”. Foto: Alessia Bombaci.

La forma de las cosas se percibe de inmediato porque somos capaces de verla. El sonido, sin embargo, se escucha, aunque también es capaz de crear formas con su vibración y su ondulación. Si lo consideramos como una fuente energética, comprobaremos cómo, al propagarse, es capaz de alterar los cuerpos y de modificar su estado y su lugar. Del mismo modo, los sonidos que produce un cuerpo al moverse van generando unas “capas sonoras” que se acumulan unas sobre otras y provocan una intensidad que afecta al cuerpo y a su manera de moverse. Dicho de otro modo: el sonido, pese a ser invisible, es tan poderoso que altera las formas a su antojo y las moldea a su imagen y semejanza.

Para la bailarina y performer valenciana Sandra Gómez, el elemento sonoro ha desempeñado siempre un papel determinante dentro de la creación escénica. “En mis piezas el sonido está presente de varias maneras, una de ellas es el uso de temazos como banda sonora, que acompañan y provocan al movimiento y también a cierto estado energético del cuerpo”, reconoce. “Me interesa el sonido desde un lugar musical, pero también desde uno más experimental y abstracto. Y creo que, entre otras cosas, responde a un interés por desviar la atención del sentido visual”. Tras años dedicados a la investigación de esta sensación percibida por el oído, Gómez estrena en La Mutant Bailar al sonido (27 y 28 de marzo, 20 y 19 horas respectivamente), su conclusión personal sobre las posibilidades y el papel que el sonido desempeña en los elementos de un escenario.

“Siempre he sentido esa curiosidad sobre el aspecto físico del elemento sonoro. Este es un proyecto que surge de estirar de aquel hilo en el que ya había entrado en piezas anteriores, y que tanto me sigue interesando: el del sonido como herramienta creativa, narrativa y generadora de ambientes, estados y emociones”, explica la creadora acerca de su nuevo espectáculo. Junto a las representaciones, La Mutant propone una actividad paralela que permitirá a trece personas asistir a un taller en movimiento impartido por Sandra Gómez. Bajo el título “Cómo suena un cuerpo”, la sesión utilizará el aula de trabajo y el propio cuerpo como instrumentos de resonancia, experimentando así con las capacidades sonoras y el modo en que estas se perciben.