
Estreno en Sala Russafa de Epílogo, la nueva obra de Chema Cardeña que recorre 90 años de fascismo y memoria histórica a través de cuatro generaciones de una misma familia.
Chema Cardeña estrena una nueva producción de Arden que conecta el gueto de Varsovia, la dictadura argentina, Israel o las redadas migratorias en Estados Unidos para reflexionar sobre la repetición histórica de los discursos de odio.
La programación de Sala Russafa suma del 14 al 31 de mayo el estreno absoluto de Epílogo, la nueva producción de Arden escrita y dirigida por Chema Cardeña. El montaje completa el proyecto escénico sobre memoria histórica iniciado en 2016 con Shakespeare en Berlín, continuado en 2020 con La invasión de los bárbaros y ampliado en 2022 con El perfume del tiempo. Lo que parecía una trilogía se transforma ahora en tetralogía con una obra que conecta directamente los totalitarismos del siglo XX con fenómenos políticos y sociales del presente.


La pieza, incluida en el XV Cicle Companyies Valencianes, permanece tres semanas en cartel y vuelve a reunir sobre el escenario a Iria Márquez y Juan Carlos Garés, intérpretes habituales de este ciclo de producciones. Ambos encarnan siete personajes pertenecientes a cuatro generaciones de una misma familia marcada por el exilio, las migraciones forzadas y la violencia política.
La dramaturgia recorre casi noventa años de historia a través de distintos escenarios internacionales. La acción comienza en 1936, el mismo día del golpe militar encabezado por Franco, y atraviesa el gueto de Varsovia y Auschwitz, la represión argentina durante la dictadura de Videla, la primera intifada y los asentamientos israelíes en Cisjordania, hasta llegar al contexto migratorio de Estados Unidos durante el segundo mandato de Trump y las redadas del ICE.
La nueva obra de Arden plantea cómo las víctimas de una generación pueden convertirse en verdugos en la siguiente, explorando las transformaciones de los discursos supremacistas y su impacto sobre la población civil. El texto incorpora además referencias recientes a conflictos y tensiones internacionales, desde Irán hasta la situación en Palestina o las políticas migratorias estadounidenses.
«En Epílogo hemos querido mirar también al presente, ver qué está sucediendo hoy mismo», explica Chema Cardeña, quien concibe el teatro como un espacio de reflexión compartida con el público. El dramaturgo recuerda que las anteriores entregas generaron encuentros y coloquios posteriores a las funciones donde muchos espectadores compartían experiencias familiares vinculadas a la memoria histórica.
La estructura narrativa juega constantemente con saltos temporales y cambios de contexto. Los personajes reaparecen en distintos momentos de la función y los actores atraviesan épocas, ideologías y geografías opuestas mediante mínimos cambios de vestuario y caracterización. «Es espectacular ver cómo se transforman», apunta el director sobre el trabajo interpretativo de Márquez y Garés.
La puesta en escena apuesta por la austeridad visual y la narración oral. El espacio diseñado por Chema Cardeña incorpora una referencia simbólica a un reloj de arena como imagen del paso del tiempo, eje central de la obra. Dos butacas, mesitas auxiliares y varios percheros componen un escenario que se apoya en las proyecciones audiovisuales creadas por Federico Caraduje.
El equipo artístico se completa con el diseño sonoro de Josemi Felguera, la iluminación de Pablo Fernández y el vestuario firmado por María Poquet, también ayudante de dirección. La propuesta busca que el espectador complete mentalmente los huecos de una narración que recorre casi un siglo en apenas una hora y cuarto de duración.
«Es una obra muy viva, que da al público un papel activo», señala Chema Cardeña sobre un montaje donde los personajes rompen la cuarta pared y los intérpretes abandonan ocasionalmente la ficción para reflexionar sobre lo ocurrido en escena.
Epílogo cierra así una serie de espectáculos construidos a partir de testimonios documentales y personajes inspirados en hechos reales. Un proyecto escénico que, a lo largo de la última década, ha acumulado nominaciones y reconocimientos en los Premios Max y en los Premis de les Arts Escèniques Valencianes del IVC.
















