
La Sala L’Horta programa el 10 de mayo dos funciones de La mama dels arbres, un espectáculo de títeres para primera infancia inspirado en la activista keniana Wangari Maathai y su legado ecologista.
La programación familiar de La Sala L’Horta suma este domingo 10 de mayo una nueva propuesta escénica con La mama dels arbres, una producción de la compañía catalana Fes-t’ho com vulguis dirigida al público de primera infancia que acerca la figura de Wangari Maathai (1940-2011), referente internacional del ecologismo y Premio Nobel de la Paz en 2004. El teatro acogerá dos funciones del espectáculo, previstas a las 11:00 y a las 12:30 horas.
La pieza toma como punto de partida el libro ilustrado Wangari i els arbres de la pau, de la autora Jeanette Winter, que recoge la historia de la activista keniana y su capacidad para movilizar a comunidades enteras, especialmente grupos de mujeres, en un proyecto de reforestación que logró la plantación de 30 millones de árboles en Kenia. La organización ambiental y social que impulsó, el Movimiento Cinturón Verde, se expandió posteriormente por distintos países africanos y continúa activa en la actualidad.
Creada por la compañía fundada en 2008 por Xavi Basté y Nona Umbert, la propuesta se articula como un espectáculo de títeres de gran formato elaborados artesanalmente, con una estética inspirada en los juguetes de madera y las muñecas de trapo.

Los titiriteros asumen una doble función escénica: manipulan los personajes y, al mismo tiempo, interactúan con el público en distintos momentos a través de gestos, canciones y la expresión emocional, construyendo una narración que prescinde completamente de la palabra.
La historia se desarrolla mediante un lenguaje eminentemente visual y plástico, con Wangari en su infancia como personaje central. A su alrededor se despliega un universo de naturaleza, animales, agua y vegetación presidido por un gran árbol lleno de vida y color, principal elemento escenográfico, convertido en refugio de pájaros, mariposas y un leopardo. A sus pies nace el agua, símbolo de vida, en un paisaje que se ve amenazado por la llegada de la codicia y la destrucción del entorno.
«Conocer es el primer paso para poder querer», explican desde la compañía. «El objetivo es que el público ame la naturaleza y desee cuidarla. La obra transita por emociones a veces contradictorias como la incertidumbre, la tristeza y la impotencia, pero que desembocan en un mensaje de esperanza».














