El IVAM inaugura una exposición colectiva que conecta arte contemporáneo y oficios tradicionales mediante más de cuarenta obras realizadas con materiales naturales.

El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) acoge la exposición A media lumbre, un proyecto que podrá visitarse hasta el 14 de junio de 2026 y que reúne más de cuarenta obras de 27 artistas contemporáneos que trabajan desde la cerámica, el barro, la lana, el esparto, los textiles o las fibras naturales, incorporando también el sonido y el silencio como parte de una tradición oral que atraviesa generaciones.

Comisariada por Blanca de la Torre, directora del IVAM, la muestra plantea un recorrido por prácticas artísticas que parten de saberes manuales y oficios históricamente transmitidos, integrando técnicas como el bordado, el trenzado, la alfarería o el trabajo con palma, mimbre y otras materias orgánicas. De la Torre explica el espíritu del proyecto con una imagen precisa: «Me gusta pensar la exposición como un filandón, aquellas reuniones nocturnas alrededor del fuego donde se entrelazaban el trabajo manual y el relato compartido».

La exposición forma parte de un proyecto en red que nace en València y continuará en el Casal Solleric y Es Baluard Museu d’Art Contemporani de Palma, en el CDAN de Huesca y en el Museu Terra de L’Espluga de Francolí. Cada sede acogerá una versión propia de la propuesta, con obras y artistas que se adaptarán al contexto específico de cada territorio.

El recorrido comienza con una gran pancarta bordada con la palabra Guapa, de Pilar Albarracín, que actúa como gesto de bienvenida y declaración de intenciones. A partir de ahí, el visitante se adentra en un conjunto de obras donde el trabajo manual y la memoria material ocupan un lugar central. Las piezas en arcilla vidriada de Glenda León, las ánforas de Antonio Fernández Alvira, inspiradas en la tradición alfarera, o las flores de porcelana de Noemi Iglesias Barrios, elaboradas con pigmentos extraídos de teléfonos móviles desechados, revelan nuevas formas de relación entre tradición y contemporaneidad.

También se presentan las piezas cerámicas de Marta Font, realizadas con tierras recogidas en S’Estaca (Valldemossa), así como trabajos que recuperan técnicas ancestrales como la costura mecanizada del palmito de Isabel Servera, los tapices de Adriana Meunié o la instalación escultórica de Laura Segura, basada en el trenzado. La técnica mediterránea de la llatra reaparece en una obra de Jessica Stockholder, subrayando la vigencia de estos saberes en el presente.

El esparto también adquiere protagonismo en las piezas de Sonia Navarro y Ana Laura Aláez, mientras que la cerámica aparece reinterpretada en las obras de Concha Ybarra, Javier Bravo de Rueda y en las baldosas esmaltadas de Susana Cámara Leret, realizadas a partir de cenizas procedentes de residuos del cultivo del lúpulo.

Varias obras forman parte de la colección del IVAM, dentro de una línea reciente de adquisiciones que dialoga con los planteamientos de la exposición, incluyendo trabajos de Ana Esteve Llorens, Pilar Albarracín, Laura Segura, Belén Rodríguez, Mónica Jover y Sonia Navarro.

Más allá de las materialidades, A media lumbre propone una reflexión sobre el tiempo y los procesos. Frente a la velocidad que domina el presente, la exposición reivindica la lentitud, la escucha y la atención a los gestos manuales, invitando a observar cómo la materia conserva memoria y cómo los oficios tradicionales siguen generando nuevas formas de expresión artística.