Fotografía

Tapas Duras, mostrando la cara B de la realidad

Tapas Duras: Ana R. Leiva, Laura Donate y Blanca Sanfélix.

Está ahí, la vemos pero no la vemos, y cuando alguien la señala la reconocemos al instante. Es la cara B de la realidad, un trozo de cotidianeidad que, para algunos, es la verdadera cara A. La editorial Tapas Duras pertenece a este grupo, tal y como lo demuestra la mayoría de referencias que han publicado. Detrás de la Banda están Ana R. Leiva (València, 1969), Laura Donate (San Pedro del Pinatar, Murcia, 1979) y Blanca Sanfélix (Alfara del Patriarca, Valencia, 1989). También de las respuestas, conjuntas o por separado, que podéis leer más adelante.

De Ana han editado Grafías (las letras no fueron el origen), Hydor (el agua real y como símbolo) y Cita previa – C174 (la periferia de la burocracia). De Laura, Aurelia Aurita (sobre la flora, fauna y algo más del Mar Menor), Internet (capturas de la palabra misma por las calles de Perú), Quieto (perros y humanos en el supermercado y sus innegables parecidos razonables) y 11 Different Corners (esquinas de Londres, Amsterdam, Miami o València). Y de Blanca, Camino (paisajes urbanos y rurales que dialogan desoyendo los dogmas sobre límites y fronteras) y Chiu chiu (fotografías tomadas en los concursos de canto de pájaros). Juntas firman Photographist (relato visual metafotográfico sobre un concurso de fotografía de jubilados). Y, además, han publicado Graffiti y Falleras, de Ricardo Cases, que es precisamente eso, la curiosa combinación que anticipa el título.

«Quieto», Laura Donate.

¿Qué es Tapas Duras? ¿Cómo empezó todo?

Somos tres fotógrafas diseñadoras, de tres generaciones distintas. No nos gusta llamarnos colectivo más bien somos una Banda de Fotografía. Tuvimos la suerte de coincidir en CASA, la escuela de formación doméstica de Pablo Casino y Ricardo Cases. Entre clase y clase, las risas y las conversaciones inacabables, surgió la chispa (el vermuth casero de Blanca tuvo mucho que ver). Un día Pablo nos invitó a participar a las tres en un torneo de Bookjokey para el que necesitábamos un nombre. Del nombre surgió una expo, de la expo un libro, después otro y otro. La cosa ya es imparable.

En vuestra web decís que compartís la misma forma de entender la fotografía, ¿cuál es esa forma?

Realmente somos muy distintas, pero compartimos la misma emoción, las ganas de hacer y de llegar adonde de otro modo no iríamos, de arriesgar. Entendemos la fotografía como una continuación de nuestro pensamiento y, a veces, los pensamientos van un poco más allá de lo aprehensible o se detienen en el extrañamiento. Es ahí donde nos encontramos las tres y salen proyectos en común.

La ciudad, el campo, la realidad que nos rodea, vuestros libros parecen encontrar inspiración en todo aquello que forma parte de nuestras vidas, pero sobre lo que no solemos fijarnos mucho. ¿Qué os resulta atractivo de esa cara B de la realidad?

(Ana) Esa cara B, aunque no sea la más visible, es la más común a todos los humanos, y es la que nos une. Casi diría que la cara B de la realidad es la única que existe, es la de escarbar y encontrar, la otra siempre es mentira.

(Laura) Provengo de un pueblo murciano, de una familia numerosa, padres divorciados. Siempre he sentido vivir en la cara B de la realidad, quizás por ello me siento más cómoda en ella.

(Blanca) Me gusta que la fotografía hable de lo cotidiano, lo que tengo cerca y que parece que conozco. Me parece divertido/atractivo mostrar ese lado que pasa más desapercibido. Aquello que a simple vista no es lo que fotografiarías.

«Chiu chiu», Blanca Sanfélix.

Relacionado con la pregunta anterior, una vez elegís un tema (concurso de cantos de pájaros, perros y humanos en los supermercados,…), ¿cómo sabéis que tiene recorrido? ¿Mediante la prueba-error?

(Ana) En mi caso, una vez ha saltado el detonante de la curiosidad y la emoción, el recorrido se lo da la pura voluntad. A veces es bien corto, porque así lo marca el propio contenido del trabajo, como es el caso de Photographist. Otras veces te acercas al tema, por la vía que sea, y ya sabes que de ahí quieres y vas a hacer algo, y a base de trabajo le das el recorrido.

(Laura) Lo del recorrido muchas veces es una trampa que nos ponemos los fotógrafos. Queremos contar mucho y cuantas más fotos mejor, pero al final una idea potente se puede contar con poco, de lo que se trata es de conseguir imágenes sorprendentes.

(Blanca) No suelo pensar en proyectos cerrados. Me surge una idea y salgo a hacer fotos. Volver luego con conversaciones inesperadas, nuevas experiencias y algunas fotos más o menos interesantes es lo que hace que la idea vaya cambiando inesperadamente. Así que sí, podría decirse que la prueba-error es el método.

«Photographist».

Hasta Photographist no habíais coincidido las tres en una misma publicación de Tapas Duras, ¿casualidad o intencionado?

Totalmente intencionado. Raïm nos propuso participar en una exposición colectiva. Podíamos llevar nuestros trabajos personales, o hacer nuestro primer trabajo colectivo, y decidimos hacer Photographist.

¿En qué medida creéis que se complementan vuestros trabajos fotográficos y en qué se diferencian?

Aunque cada una tiene una manera muy distinta de abordar un proyecto, también creemos que es esto lo que nos ayuda a la hora de trabajar en equipo, y lo que aporta valor a la banda.

Con Graffitis y falleras habéis publicado por primera vez a alguien al margen de vosotras ¿Qué os interesó del trabajo de Ricardo Cases?

Ricardo es una persona increíblemente cercana y entusiasta, es muy fácil contagiarse de ese espíritu suyo. Su trabajo nos gusta por sincero y atrevido, y la publicación fue un parto muy natural, puro amor.

¿Lo haréis más veces?

Seguro, aunque no nos hemos trazado una línea editorial, ni unos objetivos a perseguir. Lo nuestro es algo más quimérico, que a base de insistir cobra forma.

«Grafías», Ana R. Leiva.

¿Qué tienen de documentalistas vuestras fotos?

(Ana) ¿Todo? Partiendo de que la fotografía miente, al margen de que lo documentado sea social, histórico, íntimo, imaginario o anecdótico, la fotografía siempre documenta.

(Laura) Para mí lo más importante es que una imagen te lleve a otra, como un link, más que atestiguar una realidad, para ello ya están los ojos de cada uno.

(Blanca) No intento tener una actitud de denuncia o reivindicación en mis fotos, pero sí crear series que ilustren o relaten de algún modo lo que nos sorprende, el encuentro de lo inesperado, lo que construye el día a día.

¿Cómo veis el panorama de la fotografía en València?

Hay un «incierto panorama» bastante activo. Aún así, València no es Arles y sentimos que hay muchas cosas por ver y hacer. Quizás esa es la energía que nos impulsa. Por nuestra parte todo son buenas intenciones

Solo estáis presentes en redes sociales en Instagram, precisamente una red que despierta algunos recelos, en ocasiones, entre fotógrafos.

Hacemos todo lo que no se debe hacer en Instagram, publicamos a deshora, somos enemigas de los hasthags y apenas damos likes, pero todo es muy verdadero.

¿Cuáles son los planes de futuro de Tapas Duras?

En el horizonte más cercano está el relevo del Photobook Club de Valencia. Como diseñadoras, un proyecto que nos hace muchísima ilusión, el próximo libro de Paco Martí (editado por Paco Llop – Debacle Ediciones), que es un fotógrafo al que las tres admiramos y nunca ha publicado ni se ha dejado ver mucho. También presentaremos en la Feria Libros Mutantes (Madrid) un nuevo proyecto común. Y cada una individualmente está trabajando en algo personal. ¡Un no parar!

«Graffitis y falleras», Ricardo Cases.