Escenarios

Sobreviviendo en la isla del hombre lagarto

Marino Munoz
Foto: Marino Muñoz. Autor y director de “La Isla del Hombre Lagarto”.

Oscar, Leo, David y Clara van a pasar un fin de semana a una casa en la montaña. Es invierno y hay una tormenta de nieve acechando en el horizonte. Están aislados y lejos de la civilización. Todo parece ir bien pero una noticia inesperada cambiará el curso de los acontecimientos…

Así arranca la obra “La isla del Hombre Lagarto” de Marino Muñoz (autor y director) que presenta en Carme Teatre la compañía Tabula Rasa, para denunciar los casos de acoso y crímenes de odio por LGTBI-fobia. Un texto que parte de una historia real que le conmovió y le conmueve solo con evocarla: el asesinato del joven brasileño José Antonio Donati.

Libertad, tolerancia, y derechos humanos, son algunos de los grandes temas (sobre los que siempre es necesario volver) que se manejan en esta pieza teatral que nos hace reflexionar sobre la condición humana y la necesidad de construir una sociedad que apueste por la diversidad. Ni todos lagartos, ni algunos con la necesidad de vestir un abrigo de piel de lagarto que oculte su identidad verdadera. Marino Muñoz nos explica el porqué de está fábula social tan real.

¿De dónde surge la necesidad de contar una historia como “La Isla del Hombre Lagarto” que denuncia los casos de acoso y crímenes de odio por LGTBI-fobia?

Surge de la denuncia, de poner sobre la palestra estos casos de acoso y crímenes de odio de los que la comunidad LGTB es víctima. El impulso de escribir, en mi caso, nace de la necesidad de contar algo que me afecta directamente. Por eso tengo la necesidad de contarlo. Porque me parece injusto. Como hermano/miembro de la comunidad gay sufro constantemente esta agresividad latente contra nuestra comunidad. No hace falta ser víctima de una agresión física. La agresión verbal en el lenguaje cotidiano está a la orden del día. La palabra “maricón” se usa con desprecio y sigue siendo algo negativo. Según en qué contexto ser gay y escuchar frases como “ese es un maricón” o “no seas mariquita” o “ese pierde aceite” puede ser muy desagradable. Te sientes impotente y te dan ganas de exponerte y decir que eres gay para que dejen de hablar así, pero créeme no siempre es fácil.

Anécdotas cotidianas que ejemplifican unas carencia profunda de tolerancia…

Estando trabajando en un restaurante en Brooklyn me pasó una anécdota de este tipo. Llegaron una pareja de hombres de unos setenta años. Muy amables y muy educados. A los pocos minutos de sentarse empezaron las bromas entre los camareros. “Mira los viejecitos”, decían. Entre ellos se hacían bromas constantemente del tipo: han venido tus novios a recogerte, tendrán dentadura postiza, se la quitarán para lo que tú ya sabes… Realmente despreciable. A cada broma que hacían a mí se me encendía más la sangre. Yo no había dicho en ningún momento hasta entonces que era gay por el ambiente extremadamente machista y homofóbico que había entre los trabajadores. No me había atrevido a hacerlo hasta el momento. ¡No me había atrevido! ¿Te lo puedes creer? No poder decir abiertamente cuál es tu condición sexual por miedo a que se burlen de ti.  Sin embargo, ante aquella situación de falta de respeto hacía esos dos clientes, no pude reprimirme y lo dije.

Con esto quiero decir que todavía queda mucho por hacer por nuestra comunidad, porque desgraciadamente esto es sólo la punta del iceberg y realmente hoy en día se está matando gente por ser homosexual. Sin irnos muy lejos, el incidente de Orlando, Florida, en el que murieron más de cincuenta personas.

Por ello la necesidad es contarlo, exponerlo dentro de un contexto extracotidiano que es el que nos ofrece el acto teatral, para que así los espectadores puedan reflexionar sobre estos hechos desde otro lugar diferente al que podría ser por ejemplo escuchar una noticia sobre este tema en la radio o la televisión. Creo que desde la reflexión surge el cambio y todavía queda mucho por cambiar para que en las generaciones venideras no importe la condición sexual de las personas, sino que prime simplemente el amor entre los seres humanos, sin importar su género, raza o condición.

Entonces, ¿cuánto hay de documentado (historias reales), y cuánto de ficción en el texto?

El detonante para escribir “La Isla del Hombre Lagarto” fue leer la noticia del asesinato del joven brasileño José Antonio Donati, que fue hallado muerto tras decir en su instituto que era homosexual. La brutal paliza que le propinaron sus acosadores le causó la muerte. Todavía se me hace un nudo en la garganta, sobre todo cuando pienso en sus padres y familiares. ¿No es realmente injusto? Además de este hecho concreto puede que en todos los personajes haya algo de mí, de mi vida, de las vidas de amigos y amigas, ex parejas, etc. Seguramente el texto en sí, es un crisol de circunstancias y hechos de la vida real llevados a la ficción. A veces exagerados para conseguir la acción dramática que necesita el texto. En cualquier caso, la realidad supera la ficción y la inspiración no está dentro de ti, sino que todo está ahí fuera, en la vida y en el mundo, solo hace falta ser buen observador.

¿Es tu primer texto escrito en solitario?

No, anteriormente escribí otro texto que también se llevó a la escena llamado “Sol de Media Noche” y que fue finalista en el concurso Teatro Breve Nuevos Tiempos y Premis Bancaixa-Universitat de València 2007.

¿Cómo has afrontado su escritura?

Para mí, escribir es un proceso arduo y difícil. Este texto comencé a escribirlo en el año 2010. Después lo revisé y lo reescribí un par de veces más. Finalmente este invierno pasado le di otra vuelta estando en Nueva York, hasta que adquirió la forma con la cual hemos empezado a trabajar y que hoy en día sigue sujeta a cambios en el proceso de ensayos.

Los personajes de la obra sufren un aislamiento físico (tormenta de nieve) que propicia su recogimiento en una casa lejos de la civilización, y entonces una noticia inesperada trastoca la aparente tranquilidad.

La idea del aislamiento viene de atrás cuando escribí “Sol de Media Noche”, en donde el personaje principal sueña con ir a Islandia. La primera isla de una trilogía de textos. El segundo texto que escribí con esta idea de aislamiento fue “Involution” en donde los personajes viven aislados en un rancho en el desierto. Y la tercera isla es “La Isla del Hombre Lagarto”.

El origen de “La Isla del Hombre Lagarto” fue un poema que escribí y que aparece al final del manuscrito, supuestamente escrito por José Antonio Donati, ya que fue hallado muerto con unos papeles metidos en la boca, siendo este hecho el que me inspiró para escribir un poema que podría formar parte de su propio diario. En este poema, José Antonio cuenta como vive en esa isla desierta rodeado de reptiles. Lagartos con los que no se siente identificado y ante los que intenta pasar desapercibido y ocultar su condición de humano. Para ello se viste con un abrigo de piel de lagarto “…con sus garras, con sus dientes…”. Con esta metáfora del poema me planteaba transmitir la idea de ser diferente y de tener la sensación de no identificarse con ningún modelo “normalizado” de individuo en la sociedad: “No soy ni hombre ni lagarto/ soy invisible para el mundo”. Al mismo tiempo, me resultaba interesante trabajar con la imagen de una isla como metáfora del aislamiento, de sentirse inadaptado y fuera de lugar.

Entonces, el reto era transferir esta metáfora, esta imagen, a una situación menos poética y más realista. Por ello empecé a trabajar con la idea de que los personajes de esta historia llegarán a un lugar en donde estuvieran aislados, sin ser una isla, y en donde además no les fuera fácil salir o huir. Por eso la tormenta y las condiciones extremas de esta. El único contacto con el exterior es una radio y hasta aquí puedo leer.

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El aislamiento de ellos es doble (naturaleza, hábitat) e incluso triple (si atendemos a su intolerancia). ¿Se hace necesario que nos alejemos del ruido que provoca esta sociedad para reflexionar con profundidad sobre la intolerancia que sufre?

Tomar distancia siempre viene bien para resolver cualquier situación. La visión de nosotros mismos como espectadores de los problemas que nos suceden es una filosofía de vida muy valiosa porque el tomar distancia te da la oportunidad de reflexionar desde un estado de ánimo más tranquilo. Lo mismo sucede en el teatro. Exponer un conflicto encima de las tablas permite que el espectador se identifique con él y con los personajes que lo sufren. Desde la distancia que supone ser espectador es más fácil reflexionar y llegar a una conclusión. A mí como autor me interesa que el espectador reflexione sobre el acoso que sufre la comunidad gay. Sirviéndome del acto teatral expongo unos hechos y unos personajes con los que el público se pueda sentir identificado o no y a partir de ahí llegar a una reflexión y por lo tanto a una conclusión. Una manera de alejarnos de ese ruido social que planteas sería ir al teatro y reflexionar a partir de las historias que nos cuentan.

Vienes de vivir un año en Nueva York completando tus estudios, ¿qué te ha aportado vitalmente la experiencia?

Vivir en Nueva York durante una año ha supuesto un antes y un después tanto en mi vida profesional como en la personal. Ha sido una experiencia vital brutalmente enriquecedora y de la que he aprendido no sólo de una manera intelectual, sino experiencial.  La formación que he adquirido tras un año de estudios en la HB Studio ha sido muy reveladora, ya que la técnica desarrollada por la maestra y actriz Uta Hagen me ha dado herramientas muy valiosas para enfrentarme a mi trabajo de actor, director y dramaturgo. Nueva York es una urbe que te lleva y te arrastra con ella para lo bueno y para lo malo. Es la jungla. Es difícil de explicar con palabras porque es algo vivencial. Pero como se suele decir allí, Nueva York no sólo te hace más fuerte sino que por su dureza te hace ir a por tus objetivos de una manera más directa, sin peros. Yo siempre lo digo, Nueva York es una ciudad llena de gente joven con ganas de triunfar y ganar dinero. Allí todo el mundo quiere ser alguien y hay oportunidades para todos y eso no sólo se respira en el ambiente si no que se contagia.

¿Cómo es la sociedad americana con la que te has topado?

Nueva York no es un fiel reflejo de la sociedad americana, porque hay gente de todo el mundo y es especialmente tolerante y liberal. De todas maneras, la sociedad americana tiene aspectos positivos y negativos como todas las sociedades de este planeta. Yo te puedo hablar desde mi experiencia que es la que he vivido y te puedo decir que para mí lo mejor de Estado Unidos y en concreto de Nueva York es la gente que vive allí. Son extremadamente amables, respetuosos y trabajadores. No he tenido ninguna mala experiencia con gente de allí, al revés ha habido personas que me han ayudado a buscar trabajo o me han ofrecido su casa sin conocerme absolutamente de nada. En lo referente a mi profesión, me fascina su manera de trabajar, su disciplina y su compromiso.

¿En qué momento creativo se encuentra el colectivo artístico Tabula Rasa del que formas parte?

Somos un colectivo artístico que se consolidó en el año 2011 y que nació con la voluntad de crear un espacio de trabajo en donde desarrollar las inquietudes artísticas de sus componentes. Nuestros trabajos han sido presentados en festivales como Russafa Escènica, como es el caso de los espectáculos “Perfiles” y “De Títulos”, y Cabanyal Íntim, en dónde se presentó la pieza “Un Ancora al Cor”. También hay que destacar las coproducciones con la compañía de teatro Wichita, como es el caso de “Ya no vestiré más el rojo en la España azul”, “Pariremos la Tierra” y “Nosotros no nos mataremos con pistolas”, pieza con la que se obtuvo los premios AAPV a la mejor actriz 2015, Silvia Valero, al mejor actor 2015, Bruno Tamarit, y a la mejor actriz revelación 2015, Lara Salvador. Además, este último espectáculo fue finalista en los premios Max 2015 en las categorías de Mejor Obra Revelación y Mejor Autoría revelación, obteniendo su autor y director, Víctor Sánchez Rodríguez, este último premio.

Nuestra línea de trabajo ha sido producir espectáculos de diferente formato en donde poder dar cabida a las inquietudes artísticas de sus componentes, todos ellos formados en la ESAD de Valencia. La apuesta por nuevos lenguajes escénicos, los espectáculos de creación colectiva y la apuesta por nuevos autores contemporáneos están definiendo nuestra trayectoria. En este momento nos encontramos totalmente inmersos en la producción de “La Isla del Hombre Lagarto”.

La Isla del Hombre Lagarto. 5-6 y 8-9 octubre. Carme Teatre. 20:30 h.