Un vermut con...

Corina Preciado

Corina Preciado. Foto: Juan Limousine.

Me llamo Corina Preciado. Soy una mexicana muy valenciana. Nací y he vivido casi toda mi vida en Guadalajara, México, pero después de 10 años en Valencia me siento muy de aquí.

Ahora soy de las que se asusta con los arroces con cosas y estoy segura de que esta es la mejor tierra del mundo aunque sigo extrañando mucho los puestos de comida callejera que son tan comunes en México. Me ha costado acostumbrarme a no encontrar un puesto de tacos, tortas o mariscos por la calle.

En Guadalajara trabajaba como periodista y desde que llegué aquí he trabajado como responsable de prensa, primero en una productora de conciertos, y ahora mismo lo hago por mi cuenta con una pequeña agencia de comunicación: Señorita Cometa.

Me gusta pensar que mi trabajo consiste en escuchar música, convencer a personas muy interesantes para que hablen con gente muy talentosa y viceversa, invitarlos a conciertos y a comer bien mientras bailamos y nos reímos ¿Quién no quiere un trabajo así?

Un disco: ¡Qué difícil! Voy a elegir dos: Omega de Morente y Lagartija Nick porque me parece uno de los discos más revolucionarios que existen y Mordiendo el Duende porque conocí a mi marido en un concierto que dieron los Mártires del Compás en la Feria del Libro de Guadalajara, así que de alguna manera es el álbum que me trajo a España.

Una película: In the Mood for Love. Me fascina el lenguaje visual y poético de Wong-Kar Wai en este trabajo. Regreso a ella muchas veces por la música, la historia, la impecable fotografía, el manejo de los tiempos y en general por toda la sensibilidad que la rodea.

Un libro: La Guerra contra las Mujeres de Susan Faludi (editada en España por Anagrama como Reacción (La guerra no declarada contra la mujer moderna)). Recuerdo que lo compré en una librería de segunda mano que se encontraba en el centro de Guadalajara. Fue un libro que me impactó muchísimo porque aunque ahora se habla mucho sobre feminismo, hace 20 años no era así, por lo menos no en el medio en el que yo me movía. Me sentía un bicho raro porque el tema me interesaba y en esa época era mucho más abierta y combativa, no me quedaba callada, pero al final estaba sola en la batalla. Leer este libro me hizo comprender que no estaba paranoica al reconocer ese sistema que oprime las libertades de las mujeres. Susan Faludi me hizo sentirme acompañada.

Una revista: Cuando vivía en México, la revista Rockdelux llegaba con un retraso de seis meses. Traían pocos números y la vendían en pocos kioscos, así que si no la apartabas, a veces te quedabas sin ella. Además en esa época todavía iba con disco y eso la convertía, aún más, si era posible, en un objeto de culto. Recuerdo que a través de ella descubrí a bandas como Family (todavía guardo el disco de versiones que publicaron) o a La Habitación Roja, que quizá no habría podido conocer de otra manera en aquellos años. Me gustaba comprarla en un kiosco del centro y era toda una aventura y una excursión ir por ella y por todo eso sigue ocupando un sitio especial para mí.

Una serie de tv: Dharma y Greg. Muero de risa con los conflictos entre la familia hippie de Dharma y los padres pijos de Greg y me encanta el capítulo en el que aparece Bob Dylan.

Y Señorita Cometa, por supuesto. Era una serie japonesa muy loca.

Una serie de dibujos de tv: Sé que suena muy cursi, pero soy muy fan de Candy, Candy, es como una telenovela para niños. Desde pequeña estaba enamorada de Terry Grandchester y me la pasaba llorando con las desgracias de Candy.

Un icono sexual: Bettie Page. Me asombra la naturalidad y candidez con la que aparece en fotografías, que de otra manera serían sórdidas.

Una comida: Mucha gente dirá que la de su madre por compromiso, pero yo lo digo de verdad. Nadie prepara el pozole, la carne en su jugo, las entomatadas, los chiles rellenos, los tamales y la torta de elote como ella.

Un bar de Valencia: Bodega Fila-El Labrador. Cuando llegué a Valencia a estudiar no tenía un duro ni papeles para trabajar así que este sitio bueno, bonito y barato se convirtió en mi favorito.

Una calle de Valencia: Cualquiera del Cabanyal , estoy enamorada de ese barrio. Me gusta su arquitectura, su pasado, su historia combativa, su resistencia y su cercanía con el mar.