Música

Nomembers, más lento, más lejos

Nomembers es como entrar en una piscina una tarde calma de verano, limpiarse despacio los ojos de cloro, taparse el resol con una mano y disfrutar del lento pasar de los minutos haciendo el muerto sobre el agua, mientras se evoca el pasado y el futuro al mismo tiempo. Sin olvidar lo que se cuenta de los cortes de digestión.

En estos tiempos acelerados en los que vivimos, su disco de debut es como un refugio, un carnet de identidad, un salvoconducto para la eternidad con fecha de caducidad. Las canciones de Nomembers invitan a inventar etiquetas que rozan, desnudándolas, otras existentes. Pop progresivo, psicodelia acústica, slowcore celestial, dreampop terrenal. En realidad, ¿qué importan?

Darío Satorres Gandia (guitarra y voz), Lola Bonet i Palop (guitarra y voz), Sandra Ferri Llinares (teclados) y Toni Blanes Climent (percusiones) son los responsables de las ocho canciones que componen su álbum homónimo, producido por Pablo Peiró y coeditado por Flexi Discos y Hidden Track Records.

En directo transmitís la sensación de ser un grupo muy orgánico, como muy artesanal. Trasladar ese espíritu a la grabación de un disco es muy complicado, pero lo aprobáis con nota muy alta. ¿Teniáis algún temor en ese sentido, de que vuestra música, tan expansiva, quedara de alguna manera contenida al ser grabada?

Lola: Yo creo que el temor abarcaba más aspectos, era un temor a todo lo que suponía entrar en un estudio: nuestro primer disco, primera vez (en mi caso) que grababa por pistas y con claqueta y encima como guitarrista… Había nervios, lo confieso.

Darío: Ese era el máximo temor por mi parte. Veníamos de malgrabar en mi casa una demo de dos canciones con las que nos presentamos a la gente. Esa demo (al igual que muchas demos) no tiene buen sonido, no está bien tocada, no está bien cantada… pero tiene algo, una calidez que después es muy difícil de mantener cuando tienes todo a tu disposición. Lo que quiero decir es que a veces cuando tienes ciertas limitaciones vas a lo que vas porque no hay más. Y entonces aparece esa movida que te engancha al escuchar una canción y no sabes explicar qué es. Cuando entras en un estudio tienes que tomar muchas decisiones y no sabes en qué afecta cada una, lo único que pensábamos y deseábamos era mantener la sensación que transmitía la demo. Y esto se consiguió en gran parte por Pei que supo cómo llegar a ello con las pobres instrucciones que éramos capaces de darle.

En diciembre de 2017 disteis un concierto en Flexi Discos y anunciasteis que era la última vez que tocabáis porque entrabáis a grabar el disco. El álbum salió este mes de mayo. ¿Por qué ha pasado tanto tiempo?

Darío: Para Sandra y para mí, por ejemplo, era la primera vez que entrábamos en un estudio de grabación. Y como explicaba en la respuesta anterior, no sabes qué es esto hasta que estás dentro, conoces la complejidad y todas las alternativas u opciones que dispones para cada uno de los instrumentos. Entonces, nos dimos cuenta que había muchas preguntas que no nos habíamos realizado acerca de nuestro sonido, esto provocó que tuviéramos que trabajar duro para encontrar lo que buscábamos. Después, empezamos a enviar el disco y buscar editores, a hablar con gente para ver si alguien estaba interesado, … Y, además, estuvimos maquinando el arte del disco. Surgió la posibilidad de la colaboración de Snoop en el tema de la portada y nos pareció muy guay lo que tenían en mente y empezamos a trabajar con ellos. Al final cuando te das cuenta, ha pasado un año y pico.

Dreampop o slowcore serían dos etiquetas que se adaptan bien a Nomembers. Más allá de nombres de grupos concretos, ¿cómo se formó el grupo en torno a ese sonido?

Darío: Creo que la única cosa que teníamos clara cuando volvimos a retomar lo de tocar fue que queríamos que sonara limpio y que fuera lento. Veníamos de hacer música un poco más densa con distorsiones y disonancias y acabamos adaptando lo que hacíamos a un sonido más limpio y más lánguido, esquelético. Creo que lo más característico de nuestro sonido es ese ir y venir de las melodías de cada uno de los instrumentos sin destacar unos del resto. Melodías simples que juntas forman más complejas.

Lola: Esto lo hemos hablado más de una vez, y estamos de acuerdo en algo, a veces nos comparan con grupos que yo no he escuchado nunca y en cambio puedo decirte nombres de bandas que nos han influenciado mucho pero que no tienen nada que ver con Nomembers. Al final las influencias o referencias son todo lo que has ido, y vas escuchando, durante tu vida, ¿no? Por ejemplo, Hefner está en Nomembers. ¿Por qué? No se parecen en nada, pero los he escuchado hasta la saciedad y me consta que Darío también, así que forman parte de nuestra cultura y bagaje musical.

¿Cómo fue el proceso de composición de las canciones? Teniendo en cuenta la cantidad de detalles (instrumentales, voces,…) que contienen, ¿cómo se fue produciendo ese crecimiento? ¿Participa todo el grupo? ¿En qué momento decidís que la canción ya está terminada (porque desde fuera da la sensación que podriais seguir añadiendo maravillosos arreglos nuevos hasta el infinito)?

Darío: Jajaja, me hace gracia porque yo pienso igual… El resto son los que me paran porque yo casi nunca estoy al 100% convencido de las composiciones iniciales y necesito darle una vuelta más y así podría estar 3 años que es lo que realmente me ha pasado en alguna de las canciones. Al final nuestra manera de componer es muy progresiva. Se parte de una idea de una base de guitarra sencilla, se añade una segunda guitarra, luego la voz porque la mayor parte de las veces la voz y la guitarra de Lola se van respondiendo. Para terminar, cierran la canción Toni y Sandra con su parte, percusiones y teclados. Y decidimos que las canciones están terminadas para no entrar en un bucle infinito y acabar haciendo otra canción de lo que teníamos (alguna vez ha pasado que buscando mejorar una línea de uno de los instrumentos al final hemos hecho otra canción).

¿Cuánto de las canciones ha podido surgir de improvisaciones en los ensayos o mientras desarrollabáis las canciones?

Lola: De improvisación hay muy poco, la verdad.

Darío: Aunque Lola ha respondido lo contrario, tiene su explicación. Yo creo que cuando eres autodidacta, todo empieza con una improvisación que después la trabajas hasta encontrar lo que estabas buscando (tampoco hace falta saber qué estás buscando). Así que podemos decir que componemos con una improvisación preparada, jajaja. Porque sí que es cierto que trabajamos mucho las ideas, pero somos muy impulsivos en algunas cosas y somos muy de la primera idea es la que más nos gusta. ¡Somos un grupo de contradicciones!

La muerte es el eje argumental sobre el que se desarrolla el disco, pero sin ser algo asfixiante, sino curiosamente todo lo contrario, es un disco bastante lumínico. Siendo como es un primer disco, ¿hay que entenderlo como una declaración de intenciones, simplemente como una cuestión temática, …?

Lola: La mayoría de las canciones las ha escrito Darío, alguna yo y otras entre los dos. Somos dos hipocondríacos patológicos, nos da pánico la muerte, solemos somatizarlo todo, somos muy nerviosos (una muy buena amiga que tenemos en común nos decía hace años que éramos un par de Woody Allens)… no somos iguales, para nada, pero tenemos muchas cosas en común y creo que la manera en cómo hemos tratado el tema de la muerte ha sido una buena terapia.

Darío: Yo creo que que al final, lo que inconscientemente hemos hecho ha sido quitarle hierro a la muerte… La manera en la que se plantea la muerte en la mayoría de las canciones es más bien amable, como un viaje del que no puedes escapar por eso no tienes más remedio que aceptar y por ello, ya que no puedes hacer nada, disfruta del viaje. Es un concepto antagónico con lo que realmente supone para nosotros la muerte. Y al final, esa contradicción provoca ese tono oscuro pero medio feliz o luminoso que evocan alguna de las canciones. En resumen, es hablar de la vida explicando la muerte.

Y volviendo a la pregunta, supongo que también es una declaración de intenciones si nuestra intención se entiende como que lo que queremos es contar algo, algo personal y compartirlo con quien quiera. No es cuestión temática. Y no siempre estaremos hablando de la muerte, depende de cómo estemos cuando llegue el día y lo que nos apetece contar en ese momento.

Bosques, caminos, rayos, lobos, cielos, mares, ríos, las referencias a la naturaleza son constantes en las canciones. ¿Por qué? ¿Qué creéis que aportan todas esas referencias a las canciones?

Darío: Igual que con el tema de la muerte, nos apoyamos en algo que nos facilite expresar lo que queremos contar. Por ejemplo, el uso de la muerte nos ayuda a explicar el final, pero el final de cualquier cosa. Para nosotros en el disco, la muerte es literal, pero realmente no para todos debe ser así. Y con el tema de la naturaleza nos pasa lo mismo, mirar desde los ojos de ella para explicar su destrucción o su existencia nos ayuda a metaforizar cualquier sentimiento, protesta o intención. Pero no solo es un recurso, nos gusta pensar que cuando hablamos de la naturaleza también hablamos de nosotros mismos, porque no debemos separarla de las personas, porque formamos parte ella. Y al final la muerte de la naturaleza es nuestra muerte. Al final creo que lo que aporta en este disco es que todo vive muere y que no somos tan diferentes de cualquier animal que te encuentres en la naturaleza.

¿Hay que entender, en ese sentido, el azul intenso de la portada?

Darío: Lo del color azul realmente surge cuando Snoop estaban trabajando en el arte del disco y nos gustó la idea, además, tenemos un cierto vínculo conceptual con el agua como se puede ver en la demo que grabamos. Ahora lo queremos todo azul jaja. El azul transmite vida: el agua, el cielo, etc… Y lo usamos para hablar de muerte. Volvemos a nuestras contradicciones (ríe).

En el disco se recuperan las dos canciones de vuestra demo (Aiguamort y Som riu). Ahora duran un poquito más, suenan al mismo tiempo más hipnotizantes y más afiladas. ¿Cómo ha sido recrearlas con la participación de nuevos instrumentos? ¿Resulta más complicado trabajar a partir de canciones que ya existen o de cero?

Lola: Ha sido brutal, porque teníamos dos canciones que ya en la demo funcionaban pero luego llegan Sandra y Toni y mira lo que pasa, nosotros hicimos algo delicado y bonito pero ellos le han sacado brillo. En muchas canciones son ellos quienes se encargan de ese constante tira y afloja entre lo sutil y lo intenso.

Darío: A mi me da pánico… Tener ya una referencia me hace dudar de todo. Soy muy inseguro y esto crea en mí un constante “que sea diferente pero que se mantenga igual”. Durante la grabación, la demo fue la que se usó de referencia, la referencia era lo que transmitía. Por esta razón yo prefiero trabajar con canciones de cero, no puedo arriesgarme a llegar a casa pensando “me molaba más antes” porque lo paso fatal. Al añadir las líneas de Toni y Sandra, de repente las canciones ganan en intensidad en momentos y en dinamismo.

En algunas canciones (Santa Companya, Aiguamort, Canço de nit,…) en las que es indudable (como en el resto del disco) su herencia hacia sonidos de los años 90 también aparecen (puede que por esa querencia terrenal de la que hablábamos antes, por cierta espiritualidad, por el papel que juegan las voces,…) como cierta presencia hacia nuestro folklore (entendido no solo a nivel musical y más allá de cantar en valenciano). ¿Creéis que en Nomembers podría tener cabida en un futuro un acercamiento sonoro a vuestras raíces geográficas?

Lola: Supongo que nuestras raíces están implícitas en todo lo que hacemos, en lo que somos, al fin y al cabo. Yo creo que eso se nos nota más entre bastidores (ríe). Somos muy valencianos, en el humor, en la manera de expresarnos, en cómo nos relacionamos… No intentamos reflejar nada de eso en nuestra música, supongo que simplemente está ahí, hay algo de nosotros en ella. Normal, es nuestra….

Darío: Aunque suscribo todo lo que dices, creo que en el apartado musical es muy difícil que en algún momento busquemos algo que se acerque más a nuestro folklore, porque aunque sí que estamos muy influenciados por nuestra cultura en general, no lo es tanto musicalmente. Asumo su personalidad a la hora de componer o sentir porque forma parte de mí, pero musicalmente (aunque siendo ya adulto me he interesado más por nuestra música tradicional) es muy poco probable que algún día sepa reconducir esto hacia allí.

Yo, de pequeño, era super fan de las historias como la de la Santa Compaña en Galicia, y después descubrí que aquí también tenemos las nuestras y que también al igual que otras zonas hemos adorado a la naturaleza y hemos tenido nuestro misticismo y nuestros cultos paganos. Y creo a veces nuestras canciones tienen ese punto de ritual, o incluso marcha fúnebre en el caso de Santa Companya.

¿En qué medida está presente en este disco la experiencia de algunos miembros del grupo en otras bandas (Arthur Caravan; Las Víctimas Civiles; We Are Not Brothers; Ape, Perry & Bonette y The Obleans)?

Lola: En mi caso me ha dado seguridad a la hora de componer, pero solo eso, en los escenarios creo que es el grupo que más taquicardias me cuesta. Tengo pánico escénico con Nomembers, me siento desnuda cada vez que tocamos, un drama, (ríe).

Llama la atención que cada miembro del grupo aparece en el disco con los dos apellidos.

Lola: Es por dos motivos, el primero y más importante que somos hijos de nuestras madres tanto como de nuestros padres, llámale feminismo, llámale sentido común. Y el segundo que no somos yankis.