Escenarios

Vicente Arlandis contra la ley de la gravedad

Vicente Arlandis se define en su web como performer y creador de artes escénicas. Y es de esa combinación de la que nacen sus trabajos. Trabajos diferentes, muy diferentes, entre sí, pero con un adn que los une. La curiosidad, el hacerse preguntas y buscar respuestas, la necesidad de aprender, las carreteras secundarias de la imaginación. Sus montajes surgen de donde nadie avista el potencial que tienen. Es como si con ellos encendiera un interruptor de la luz que no echábamos en falta hasta entonces.

Ahora, con Cuerpo gozoso se eleva ligero (La Mutant, sábado, 23 de marzo, 20.30h), conecta la figura del idiota “con tres cuestiones físicas muy concretas: el cuerpo, el placer y la ligereza”. Suya es la idea de la pieza, a partir de la cual han trabajado en su creación y participan en su interpretación (además del propio Arlandis) Sandra Gómez, Aris Spentsas y Rosana Sánchez con la colaboración de Hipólito Patón. Suyas son, también, las respuestas en esta entrevista.

¿Tiene algo Cuerpo gozoso se eleva ligero de reacción frente a tu anterior trabajo, Sumario 3/94 (sobre la condena a su padre a 29 de años de prisión por robo con homicido), por lo que tenía este de implicación de personal?

Es una reacción radical, un colocarse en el lado opuesto. Durante los dos últimos años he estado trabajando en el proyecto de Sumario 3/94. Primero escribí, o mejor dicho edité, junto a Miguel Ángel Martínez un libro donde recogíamos un sumario judicial y lo ordenábamos de manera que los lectores pudieran entender el caso y obtener la información de las mismas fuentes que lo haría un juez. Fue un proyecto con una fuerte implicación personal y donde todo el tiempo teníamos un objetivo que era el de contar (de alguna manera) una historia. Así que trabajamos todo el tiempo con el lenguaje y su capacidad de crear sentido. Cómo el uso de determinadas palabras en un contexto judicial crea una realidad y no otra. Así que en este proyecto lo que quería era no asumir ninguna, o casi ninguna, responsabilidad en crear “un sentido” y dejar abierto el trabajo. Nos hemos movido en en un estado “gaseoso”. Como intérpretes nos convertimos en gas que fluye, que a veces pesa y se mueve por bajo y a veces sube.

¿Hubo algún tipo de desgaste emocional o personal con Sumario 3/94? ¿Se ha acabado incorporando a Cuerpo gozoso se eleva ligero?

Yo no lo llamaría desgaste emocional, sino revancha personal. Mi familia y yo con Sumario nos tomamos la revancha, cogemos el material que condenó a mi padre injustamente y lo devolvemos a la esfera pública recontextualizado y cargado con nuevos sentidos. Digamos que yo inicio la pieza Cuerpo gozoso se eleva ligero como el que vuelve al trabajo después de unas vacaciones escalando una montaña, cansado pero feliz y ligero.

¿Cuál fue el punto de partida de Cuerpo gozoso se eleva ligero?

El punto de partida es un proceso de investigación sobre lo idiota. En un inicio planteo una serie de talleres, trabajo con un grupo de personas proponiendo una práctica donde lo idiota aparezca de alguna manera, tratando de definir la cuestión haciendo cosas. Ahí surge un trabajo con la risa, con la copia, con la pérdida de sentido, con la idea de un personaje que encarna un concepto y este se desarrolla en la medida que el personaje se despliega,… Después de realizar este taller en varios lugares y con gente diferente, me planteo hacer un proyecto escénico recogiendo un montón de cosas que han sucedido ahí y muy pronto lo idiota se vincula con lo ligero, con lo que no pesa, con lo que no tiene importancia, con la ausencia de gravedad, con el placer, con el cuerpo, …

¿Qué es lo que más te interesa del proceso creativo una vez has elegido la idea sobre la que trabajar?

A mí me interesa mucho aprender. Cuando inicio un proceso de trabajo no me interesa tanto pasar por una serie de lugares por los que ya he pasado, sino que lo que más me gusta es pensar y probar cómo llevar a cabo la nueva idea, qué tipo de metodología practicar, cómo se trabaja, cómo colocamos el cuerpo cada día, de qué manera trabajar juntos.

¿Qué te atraía de la figura del idiota?

Del idiota me interesaba mucho que es una figura de ruptura que problematiza todo lo que toca. Cuando pienso en el idiota pienso en la película The Party (El Guateque) y en ese personaje que está en el lugar equivocado, que lo rompe todo, que lo retrasa, que provoca una situación nueva donde el sentido se “desatornilla” y queda en suspenso. El idiota es ambiguo, dice y no dice, va en una direccion y en la contraria. Eso es lo que me gusta de esa figura.

Habéis trabajado a partir de materiales muy ligeros como el aire, el gas y el plástico. ¿Qué dificultades han presentado a la hora de introducirlos en el relato del montaje al ser materiales que en algún momento pueden no ser todo lo maleables que se quisieran?

Lo que nos ha pasado con los materiales es que ellos mismos han construido el relato al ir probando cosas con ellos. Al principio nos funcionaban muy bien como imagen pero nos ha costado encontrar la acción. Todas las imágenes que surgían nos funcionaban y, digo funcionaban, porque nos interpelaban de algún modo, nos abrían cuestiones, nos hacían preguntarnos por cosas. Pero a la hora de plantear la cuestión temporal teníamos más problemas. Vaya, que como instalación la cosa se colocó muy bien y rápidamente, pero pensando en el tiempo y en la escena hemos tenido más problemas. Además al final hemos tenido que asumir que en muchos casos los materiales hacen lo que quieren, que son incontrolables y justamente es ese descontrol lo que hace atractivo y sexy al plástico y al aire.

¿Cómo definirias Cuerpo gozoso se eleva ligero, desde el punto de vista creativo, a partir de lo que ocurre en el escenario?

Lo que pasa en el escenario tiene mucho que ver con lo que ha pasado en el proceso creativo, pero evidentemente más pulido. Pero definiéndolo así en modo super fácil creo que la obra va de un grupo de cuatro amigos en chandal que poco a poco despliegan una serie de objetos y materiales (tiendas de campaña, ventiladores, plásticas,…) con los que van contruyendo cosas y creando situaciones muy etéreas.

¿Y a partir de lo que ocurre detrás del mismo?

La verdad es que no hay detras. Todo está en el mismo plano.

¿En qué medida crees que un nuevo trabajo no significa la desaparición de los anteriores y en qué medida si vuelves a alguno de ellos está impregnado de lo creado posteriormente?

Es verdad que cuando acabas un proyecto nuevo hay algo de los anteriores que desaparece. Como cuando te compras unas zapatillas nuevas, y empiezas a usar las viejas cada vez menos hasta que llega un día que te las pones para pintar. A mí personalmente me apetece muchas veces retomar trabajos que hice hace diez años, por ejemplo, y de hecho me gusta cambiarlos incorporando cosas que he aprendido con el tiempo. En las artes vivas un trabajo de hace 15 años es un trabajo antiguo. Tiene que ver con los cuerpos. En escena hay cuerpos y estos cambian muy rápido, física y mentalmente. En otras discipoinas como el cine, la literatura o las artes visuales no pasa tanto. Yo creo que deberíamos poner menos cosas en circulación en el mercado de la cultura, ser más ecológicas y hacer menos, pero a veces es dificil pelearse con las dinámicas de producción que plantea el mercado de las artes escénicas, las órdenes de ayudas, y las dinámicas de programación de las salas. Y en cuanto a la contaminación, en unos meses es probable que retomemos Sumario y ya hay algunas cosas que me gustaría cambiar después de la experiencia Gozosa. Está bien que las piezas se contaminen y vayan mutando.

En la sinopsis de la obra se habla de que es una pieza escenica que tiene su inicio en el mundo del personaje del idiota y su conexión con tres cuestiones físicas muy concretas: el cuerpo, el placer y la ligereza. Partiendo de esas tres cuestiones físicas muy concretas, ¿qué relación crees que existe entre las artes escénicas y el cuerpo, el placer y la ligereza?

Las artes escénicas son, en esencia, cuerpos presentes. Incluso cuando no hay cuerpos lo que más destaca es la ausencia de ellos. Últimamente he visto varias propuestas donde no había ninguna persona en escena y el comentario general era eso, que no salía nadie. El placer y la ligereza van en el mismo paquete, no me imagino un placer pesado. No hay nada más placentero que el sueño de volar, de flotar y vencer la gravedad. Yo voy al teatro a eso, a volar. Al final Cuerpo Gozoso se eleva ligero lo que trata es de dar espacio a quien venga a verlo, que la gente que nos acompañe encuentren el placer de imaginar libremente, de deshacerse de una fuerza física, la gravedad, que está ahí todo el tiempo y que nos pone los pies en el suelo, y poder despegarse de la tierra un rato.